viernes, 10 de enero de 2020

Homo ludens

La imagen puede contener: una persona
Codex Manesse, f. 262v. Hacia 1305-1313.
Página de Herr Goeli. Biblioteca de la Universidad de Heidelberg.
Con mi viejo maestro Agustín aprendí que cualquier cosa en la vida puede ser materia de juego. Que en el juego no importa tanto ganar como no perder las ganas de seguir jugando. Que hay juegos prohibidos y otros perniciosos. Y que el jugar solo también tiene su gracia.
...

jueves, 9 de enero de 2020

Hablarle a Borges (Colofón)

La imagen puede contener: una persona, de traje
Borges fotografiado con la Enciclopedia Universal Ilustrada, conocida como “el Espasa”, a su espalda. 

Él, lector confeso y admirado de la Británica, al imaginar el paraíso en forma de biblioteca, seguro que a alguna estancia celestial la supuso con orden y espesor enciclopédico. En cierto modo, toda su obra está pergeñada (signifique lo que signifique esta palabra) en clave enciclopédica, no ciclópea pero sí hermosamente cíclica. Y con un sonido de lluvia, clic, clic, al fondo.

Préambulo

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Tapa-Cubierta del Códice Manesse* (o Grosse Heidelberger Liederhandschrift),
que se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Heildeberg.
 
Nada más abrir el libro comprendí que allí estaba escrita, no mi vida —al fin y al cabo poca cosa—, sino la travesía casi completa de mis deseos, su médula dulce y las trayectorias, nocturnas y diurnas, que había ido dibujando en el mundo conocido, junto al paisaje borroso que siempre parece estar a punto de despejarse en la próxima hora, cuando pase la página y aparezca ante mí el verdadero rostro de lo inesperado.
...

*Contiene una antología de canciones de amor de trovadores medievales (minnesänger) y, según anota la Wikipedia, fue copiado e iluminado entre 1305 y 1340 en Zúrich.

miércoles, 8 de enero de 2020

Extrañeza

La imagen puede contener: una persona
Columbano Bordalo Pinheiro: Retrato de Manuel Gustavo Bordalo Pinheiro, 1884.
Museu Nacional de Arte Contemporânea do Chiado, Lisboa.
Nunca antes había estado en aquel lugar de su mente. Pero le resultaba vagamente familiar. E incluso le parecía reconocer el brillo de alguna idea que una vez fue suya. Y aquella palabra que hacía siglos que no le salía al paso. Tal vez desde los días de Babel. O incluso en un tiempo más remoto. Etemenanki.
...

martes, 7 de enero de 2020

ContraDicciones, ExpeCtativas

Alfredo Pérez Rubalcaba
Alfredo Pérez Rubalcaba. Foto EFE

(Lecturas en voz alta). Suscribo en su totalidad este artículo de Esther Palomera, tanto en lo que tiene de subrayado de obscenas incongruencias por parte de políticos del PP como respecto a las criticas que incluye de Pedro Sánchez por su tibieza frente a asuntos sobre los que ya no debería caber la ambigüedad, ni siquiera para justificar una salida política. Una de las ventajas de tener cierta edad y conservar la memoria es que nada hay nuevo bajo el sol, aunque ello a veces no sea suficiente para librarnos de la impresión de que algunas tormentas y estruendos amenazan seriamente con ocultarlo.

Por otra parte, aquí puede leerse un interesante balance de pros y contras futuristas de la etapa política que se inicia ahora. Entre el blanco y el negro se extiende la cotidiana, tal vez aburrida pero también más tranquila y al final más transitable, gama de los grises. Atentos.

Bronca

La imagen puede contener: una o varias personas, personas practicando deporte y exterior
Michael Azgour: Playground, 2014-2015. Col. Particular.
«No sé si en los patios escolares —comenzaba el relato— los niños aún juegan a repetir de forma rápida palabras que, al girar, cambian su significado y sirven para caer en la cuenta, tal vez por primera vez y de forma nebulosa, de que una cosa es lo que uno dice y otra a menudo bien distinta lo que el otro entiende».
...

lunes, 6 de enero de 2020

Juguetes

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
María Blanchard: Juguetes, 1920. Galería Juana Mordó.
Debo confesar que algunos de los mejores momentos de mi vida han transcurrido en los duros paisajes de colinas peladas y grandes praderas por los que, en las tardes de los jueves y algunos sábados, cabalgábamos sin descanso Rayo de Plata y yo, él con su melena de escoba espeluchada, yo con la inefable pistola de pinzas de la ropa y una buen provisión de balines recaudados entre las vainas de las acacias. Lo cierto es que nunca sentí la necesidad de pedirle a los Reyes un revólver de aquellos, con cachas tan blancas y cartuchera negra, que a menudo veía en los escaparates de Casa Tomás y puede que también en Mi Tienda, colgados entre las panderetas, las zambombas, los tamboriles y justo al lado de las figurillas del belén que, envueltas en papel de periódico o arropadas con virutas y serrines, ya estaban esperando el regreso a sus grandes cajas de cartón para dormir de nuevo durante un año entero. Un tiempo que entonces pensaba —y quizás así era— que habría de tardar casi un siglo en volver. De todas aquellas ingenuidades, tal vez sea esta, la del tiempo infinito, la mayor de todas y de la que más difícil resulta aceptar la pérdida. Tanto que nos resistimos a dejar la esperanza de que algún día, tras el sueño, podamos comprender su misterio y darle cuerda como si de un juguete de Reyes se tratase. Estamos vivos de milagro.
...