domingo, 1 de agosto de 2010

Mapas


Desde pequeño me gustan los mapas y las promesas que contienen. Mirar un mapa, estudiarlo, siempre me ha parecido una forma segura de viajar, a veces la única posible. Recorrer con el dedo las líneas que unen los pueblos, las ciudades, seguir con los ojos el trazado tantas veces prodigioso de los ríos, imaginar qué puede haber en los amplios espacios carentes de nombres...

Y desde pequeño, una sospecha que es una preferencia que tal vez sea un destino: el mapa es ya, por sí solo, un tesoro, quizás el tesoro.

En tiempos de hallazgos tan notables como Google Map o los sofisticados gepeeses, y en días como hoy, el mapa a la antigua usanza, aunque propiciado por los nuevos medios, es también una forma de trazar una caricia sobre una parte precisa del mundo para extender sobre ella una red transparente cargada de buenos deseos y subrayada por una clara línea, invisible pero cierta, que va desde unos ojos a otros ojos para acercarnos a puerto seguro.

Un mapa... una canción. ¡Y buen viaje!

Mapa parcial del noroeste de Inglaterra tomado de Mapas del mundo.



sábado, 31 de julio de 2010

Origen


Los sueños merodean por todas partes.

El próximo viernes 6 de agosto llega a nuestras pantallas Origen (Inception), la última película de Christopher Nolan (Memento, El caballero oscuro), con el mundo de los sueños y su escurridiza naturaleza como tema de fondo. Tal vez un viaje a las aguas profundas de la mente, al penúltimo decorado del escenario de la realidad.

Su protagonista es el cada vez más convincente Leonardo di Caprio. Aún me dura el buen sabor de boca de su excelente trabajo en la irregular Shutter Island. Aquí encabeza un potente reparto en el que también figura Michael Caine. Buen síntoma.

La película llega precedida de una gran expectación. Unos hablan de Kubrick (incluso del mejor Kubrick), otros mencionan Matrix. No faltan Ciudadano Kane y hasta James Bond. También lo que pudo haber sido Abre los ojos. Las críticas más duras apuntan directamente a la cabeza: no sueños... ¡pesadilla! El género (¿pero a quién le importa el género del origen?) parece claro: ciencia-ficción, de la rama onírica.

El tráiler, aquí abajo, es poderoso. Y digna de exploración la página web oficial de la versión española.

Los sueños me rodean por todas partes.

miércoles, 28 de julio de 2010

Sobre(to)ros


I

Sotor, Sorot, Sorto y otros toros rotos

Sotor es una antiquísima representación semitáurica en piedra, por lo general en granito y por lo común azarosa, que podría tener alguna lejana relación con la configuración ideática del dios Thor de los antiguos germanos, aunque no existe ninguna prueba fiable; los toros de Guisando o la famosa Cabeza del Moro talaverana, son ejemplos de sotores (o sotoros) primigenios, en concreto de la clase verracos. Sorot [léase S(oro)T] es, según algunas fuentes, el nombre del primer bóvido de cuya lidia se guarda memoria, cretense por más señas. Y Sorto, a la vista está, es un morlaco de amplios cuartos traseros y andares, más que limpios, argentinos.



II

Libro de tema no tanto taurino como táurico, como muchas veces le oí decir a su autor, Poemas del toro, el primer libro de poemas de Rafael Morales (Talavera de la Reina, 1919-Madrid, 2005 ), es una obra cuya lectura tal vez resulte hoy más oportuna que nunca. He aquí su conocido primer soneto.


El toro

Es la noble cabeza negra pena,
que en dos furias se encuentra rematada,
donde suena un rumor de sangre airada
y hay un oscuro llanto que no suena.
En su piel poderosa se serena
su tormentosa fuerza enamorada
que en los amantes huesos va encerrada
para tronar volando por la arena.
Encerrada en la sorda calavera,
la tempestad se agita enfebrecida,
hecha pasión que al músculo no altera:
es un ala tenaz y enardecida,
es un ansia cercada, prisionera,
por las astas buscando la salida.









Rafael Morales



III

Cuando dentro de unos cuantos años la fiesta de los toros sea sólo el recuerdo de una tradición, a la gente le resultará muy difícil entender expresiones como tomar la alternativa, dar la puntilla, cortarse la coleta, apretarse los machos, cambiar de tercio, capear el temporal, crecerse en el castigo, conocer el percal, dar largas o una larga cambiada, correr la mano, mandar al cuerno, dar la vara, estar para el arrastre, echar un capote, ponerse el mundo por montera, ver los toros desde la barrera, entrar o estar al quite, marcarse un farol, hacer algo a toro pasado, actuar al alimón, hacer novillos, hacerle a alguien una faena, mirar al tendido, pinchar en hueso, rematar la faena, salir por la puerta grande, tener mano izquierda, tirarse al ruedo, tener un mano a mano, vestirse de luces o no perder de vista que (y es frase apropiada para ver en qué queda el asunto) hasta el rabo todo es toro.

La verdad es que parece muy dudoso que la mayoría de esas expresiones (y otras muchas, quizás miles, que se podrían añadir) sea ya comprensible para una parte importante de la población.



IV

Quizás para entonces, hacia el año 2100 y pico, con temperaturas peninsulares muy próximas o incluso por encima de los 50 grados, todo lo relacionado con la fiesta de los toros tenga el mismo sabor más que añejo casi mítico que ya tienen hoy estas imágenes artísticas.



V

En cuanto a mi opinión sobre la «decisión histórica» del Parlamento Catalán, suscribo (excepto la tercera palabra del punto 6) el decálogo que ha dejado en su blog Juan Cruz, «Toros en España»; y estoy especialmente de acuerdo con el último punto. ¡Qué calor!


VI

No creo descubrir nada si anticipo que se avecinan importantes agarradas en el coso patrio, mezclándose como están además las astas con las lesas patrias y viendo cómo andan ya a la greña los de sol (qué cara) contra los de (la mala) sombra, los del tendido del siete contra los siete teñidos, tirios contra troyanos...

¡Que el dios vacuno (o sea, el Buey Apis*) reparta suerte!


* Pese a lo que sostienen algunos comentaristas, no hay ninguna prueba que permita identificarlo con el «cabestro rijoso» al que el crítico taurino Joaquín Vidal (1935-2002) dedicó una de sus memorables crónicas.

lunes, 26 de julio de 2010

Ellas


Madres & Hijas (2009), la película de Rodrigo García (Bogotá, 1959) estrenada en España hace unas semanas, es una historia de mujeres cuyas vidas están unidas por vínculos que de un modo u otro tienen que ver con la maternidad, con su deseo o su rechazo, y con las consecuencias personales y sociales que de una y otra opción se derivan.

Los caminos casi siempre paradójicos del azar, por un lado, y la fuerza del parentesco («la fuerza de la sangre», en términos cervantinos), por otro, son dos elementos que el director echa a rodar en estas imágenes filmadas con la agilidad de un relato carente de tiempos muertos. Con ellos como principal motivo de fondo construye una historia coral, emotiva, trágica y cercana, llena de matices vitales y de algunas secuencias difíciles de olvidar. Las que tienen como protagonista al personaje de una muchacha ciega (ver tráiler 1:45) son en mi opinión las más logradas: brillan en medio de la obra, además de por su gran belleza formal, como una clave que derrama luz sobre el resto del filme.

sábado, 24 de julio de 2010

Sol Di Meola



Primera grabación en solitario de su impresionante discografía, Land of the Midnight Sun (1976) muestra ya muchas de las cualidades que hacen de nuestro contemporáneo Al Di Meola (Jersey City, 1954) un virtuoso de la guitarra y uno de los precursores del jazz fusión, especialmente por la vía que lo aproxima al rock sinfónico, a los ritmos progresivos nacidos de la nueva sensibilidad musical de raíces rockeras surgida en la década de los setenta.

El tema que da titulo al álbum, como el álbum todo, en el que también participó Chick Corea, es ilustrativo de una tendencia que respiraba libertad por todos sus poros y que daba alas y soporte aéreo a tantos deseos de trascendencia, quizás solo de felicidad posible, muchas veces impulsados por sustancias mediadoras que no tardarían en mostrar su rostro más desagradable.

Música inaugural de años en los que sobre los paisajes ibéricos, tras la larga noche dictatorial, alumbraba con fuerza un sol esperanzado.

Al Di Meola anda hoy por tierras eburiacenses*, hacia las que esta Posada abre una de sus puertas menos secretas. Así que no es extraño que por un ventanal se cuele su música... quizás en el momento mismo en que el posadero y sus amigos la están disfrutando en directo en la iniciática Plaza del Pan, bajo el gran Ojo gótico.

Junto a la pieza que da título resonante al álbum citado, dejo también una vídeo de sobra conocido, pero que quizás pueda encerrar alguna sorpresa para l@s más jóvenes visitantes de esta hospedería: hubo una vez en que en las veredas de la música se encontraron Paco de Lucía, John MacLaughlin y Al Di Meola...

[* Dentro del 8º Festival de Jazz «Ciudad de Talavera», de cuyo interesante desarrollo pueden verse, en el apacible rincón de Verbo y Penumbra, unas tan personales como bien medidas crónicas.]



viernes, 23 de julio de 2010

Atourrimiento

Cuando 1 amarillo (Contador ) y 11 blanco (Schleck) suman 100/100 gris = el Tour 2010.
(Imagen tomada de la Página oficial del Tour)

El Tour 2010, salvo sorpresas de última hora, va a suponer la quinta victoria consecutiva de ciclistas españoles, igualando así entre tres corredores lo que Miguelón Indurain consiguió él solo de 1991 a 1995. Pero no pasará a la historia.

Tras seguirlo con el mismo interés de siempre, con una fidelidad que forma parte de mis ritos caniculares, puedo dar fe de que ha sido uno de los más aburridos de los últimos años, sólo animado por incidentes menores, algunas ráfagas mínimas de emoción y, eso sí, toneladas de fair-play. Tantas y tan reiteradas que en algún caso daban hasta para pensar en un reparto de papeles, si no pactado de antemano (que no creo), sí consensuado a la vista de las circunstancias.

Tal vez la igualdad de fuerzas entre los dos grandes favoritos, Contador y Schleck, es tan milimétrica, que la competición no daba para más duelos que el que se produjo en los últimos diez kilómetros de la subida del Tourmalet, donde se vio una disponibilidad de recursos tan pareja que a punto estuvieron los dos ciclistas de entrar de la mano, o incluso uno en los brazos del otro. Eso y aquel demarraje, ascendiendo hacia Bagnères-de-Luchon, en el que a Andy Schleck se le salió la cadena y dio pie a una absurda polémica, es lo único que los aficionados podemos mantener en la retina.

Pero han sido muchos kilómetros sin casi una emoción verdadera que llevarse a la siesta como para pensar que todo sea debido a esa igualdad. ¿Un exceso de cálculo? ¿Mediocridad por norma? ¿Sentimientos de culpa generalizados, en un deporte siempre bajo sospecha, que intentan enjugarse con gestos retóricos de caballerosidad?

Decía el abulense Carlos Sastre, que es tan buen corredor como escasamente diplomático, que algunos están convirtiendo el ciclismo en «una patraña de niñatos». Sus palabras son injustas. E incluso su propia incapacidad para romper ese estado de cosas debería hacerle recapacitar (tampoco sería la primera vez que se desdijera). Pero es verdad que se echa en falta un punto de ambición y de capacidad de aventura. Cierta forma de abordar la carrera que el estilo característico de Contador (a la antigua usanza) nos prometía y que en esta ocasión parece haberse esfumado.

En fin, pocas veces he dicho agur (¿abur?) a un Tour con menos sentimiento. Me queda el consuelo de soñar con el próximo.

martes, 20 de julio de 2010

Resonancias


La mejor brújula para moverse por Internet es la fe en el poder de las palabras, guiada por la esperanza de compartirlas y amparada por las caridad de nunca desear a los otros lo que uno no quiere para sí (lo cual más que caridad, como suele ocurrir a menudo con la virtud así llamada, es mero sentido de la justicia).

Las palabras son lo que son y además son el son. Tambores capaces de convocar multitudes, susurros que apenas se distinguen del gorgor de la marea, crótalos que invitan a la danza, rumor sordo del fondo, trompetillas desafinadas del fin de fiesta.

Pero, sobre todo, las palabras son imanes (brújulas de nuevo): se atraen unas a otras, se repelen, fornican y se amansan, tienen vida propia y crean vida.

Están, por ejemplo, las palabras que forman parte del ser del lugar, de este lugar: sol de medianoche. Uno las teclea, con algunas variantes idiomáticas, en un buscador cibernáutico y la marea arrastra hacia la playa algunos hallazgos que merecen ser compartidos. Como este viaje, tan apropiado para esta época estival. Como el sol mismo que nos ampara a todos.


Imagen superior tomada de Trinity's eyes.