lunes, 9 de marzo de 2026

Viejos recuerdos tristes (historias de Nanye)

Muy atinada el relato, reflexión y lamento de Nanye Blázquez Aldana sobre el asunto aquel de «Tamayo y bye bye», vulgo “Tamayazo”. Creo que desde entonces, y salvo la excepción que pudo suponer la alcaldía de Manuela Carmena, la izquierda madrileña no ha vuelto a levantar cabeza. Ni parecen pintar buenos tiempos. Parece mentira con la cantidad de tropelías que la derecha lleva a cuestas.

«Estoy oyendo a Ana Samboal que me produce alergia. La alergia que me produjo Telemadrid en la época en que me ví envuelto como un objetivo de las tramas corruptas de la Comunidad de Madrid. Ana Samboal es ahora del cupo PP de TVE1. Objetivo en particular de una de las tramas corruptas más potentes, como es las de las grandes discotecas y centros de ocio en los grandes superficies comerciales. La gente ha podido ver durante la pandemia la potencia de este lobby durante la pandemia con la libertad madrileña y tomarse cañitas de cerveza.
Los hosteleros de Huertas, de los que tuve que ser presidente por la cara bonita del Café Central, entre otras cosas, fuimos a ver a Rafael Simancas para exponerle los objetivos y las piezas de esa trama corrupta. Simancas era entonces candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Nos oyó atentamente con cara de poker. Creo recordar que era el favorito para ganar las elecciones. Y efectivamente las ganó pero, -como sabemos- se las birló el PP y unos chorizos inmobiliarios comprando a dos diputados del PSOE y Simancas no fue investido. Realmente el PP no podía permitir perder el poder y los negocios de la trama ni que se vieran los cajones. El PSOE madrileño no se ha recuperado de semejante lance
Se convocaron nuevas elecciones. Uno de los actos de esa campaña electoral fue una reunión que el PSOE organizó en
Getafe con empresarios madrileños en las que estaría Simancas y también el ex Ministro de Hacienda Pedro Solbes. Me acerqué a Simancas y le pregunté: qué? había tramas?. No sabría describir su cara...»

domingo, 8 de marzo de 2026

sábado, 7 de marzo de 2026

Del Puro Simulacro


Todo aquello —o sea esto— tenía un propósito extraordinariamente claro…
(LGdlTT, XIII)


 

viernes, 6 de marzo de 2026

Blasón


No era fácil discernir ni cuáles eran las armas ni quiénes los paladines. Pero allí estaba el BLASÓN.

(LGdlTT, XII)

jueves, 5 de marzo de 2026

Hacia los andenes de la i


Perdido el sentido de los pulsos iniciales, lo que el ojo recupera a su libre arbitrio es la experiencia de un viaje que termina en la Luna llena que corona los andenes de la i.

(LGdlTT, XI)

Para acabar de una vez por todas con las sospechas del 23F...

 

(CajaDeCitas, 112). Esta de Justo Serna es seguramente la mejor síntesis que he leído del estado de la cuestión sobre el 23F. Coincido en el elogio al libro de Cercas, que por lo que se me alcanza aún no ha sido superado en cuanto aproximación sería, profunda, extensa… al fenómeno (en sentido husserliano). Para llegar al quid imaginativo de la cuestión seguramente la mejor vía siga siendo el falso documental aquel que hizo Jordi Évole (Operación Palace, 2014; creo que aún puede verse en la plataforma de La Sexta). En él, un poco al estilo de lo que le encargaron a Kubrick respecto a la llegada a la Luna, el conocido periodista mostraba una ficción posible y plausible de la historia y, en cierto modo, aportaba ese complemento de “otra realidad” necesario para alimentar el anhelo humano de que las historias no solo tengan principio y fin sino recovecos, suspense, misterio y, finalmente, explicaciones. El Homo narrativus nunca se rinde.


miércoles, 4 de marzo de 2026

Despedida de Fernado Ónega (con acento en la ó)

Foto tomada de La Voz de Galicia.

(En voz alta). Con los justos reconocimientos y el subrayado de su condición de maestro del periodismo, ha sido despedido Fernando Ónega, fallecido ayer (3 de marzo de 2026). Se ha recordado su decisiva influencia política en los primeros años de la Transición, en los que fue el verdadero artífice en la sombra de lo que acabaría siendo una de las razones principales del carisma de Suárez, fraguado en algunos discursos del presidente que salieron de la pluma del periodista gallego, y probablemente también en el contagio de un talante de tolerancia y capacidad de diálogo que fueron santo y seña de su desempeño profesional, junto con una imbatible capacidad irónica que coinciden en señalarle quienes lo conocieron más de cerca.

No sé si trabuco mis recuerdos, pero diría que durante mucho tiempo su apellido solía escribirse sin tilde en la O mayúscula —la norma de acentuarlas no se generalizó hasta bien entrados los 80— y en consecuencia se pronunciaba de forma llana; una tendencia que, por lo que oigo a veces, ha dejado secuelas en algunos locutores.

Fue emotivo verle y oírle hace poco en el Congreso reclamando la vigencia del buen periodismo y poniendo en solfa, con su maestría irónica, algunos excesos del (des)orden informativo de nuestros días. Descanse en paz.