(Al paso). Una extraña sensación de absurdo bucle temporal, mitad ópera bufa, mitad revelación imprevista, me asalta al sorprender en un anuncio de la frustrante Crónica de un instante (la serie basada en el libro de Cercas sobre el 23F), en la apariencia del actor Eduard Fernández, un cruce entre el Santiago Carrillo de peluca recién llegado a España y… —no me digan que no lo ven, brothers— el fugado Puigdemont. Ocurrencias: o sea, cosas que ocurren. Como si también hubieran desclasificado algún giro insólito en la historia reciente.
Una vez lograda la página pueden comenzar las interpretaciones. Aunque tampoco sean necesarias. Pero forman parte del juego. Afirma Larrea que pasó por aquí y no es difícil percibir huellas que aún están por descubrirse: en todo verdadero golpe de futuro hay un aleph escondido. Viniendo al caso en cuestión, no sería arriesgado pensar en una estrofa de catorce líneas formada cada una por nueve incisiones. Y hasta habría alguien en la sala capaz de traducir la tesitura a verbo de costumbre e incluso comprensible. Quizás Per esté por la labor. Ya veremos.
(GLdlTT, V)
PD. Visto. La respuesta de PER (ver comentarios, en FB) me deja literalmente en shock.