viernes, 30 de julio de 2021

Adiós a Roberto Calasso

Roberto Calasso, en Barcelona en 2019. Foto Susanna Sáez/El País.
(En voz alta). La muerte del gran ensayista, culto polígrafo y singular editor Roberto Calasso ha tenido –está teniendo– un gran eco. Esta nota necrológica de Juan Arnau me parece una pieza muy notable. No solo homenajea al erudito y gran divulgador sino que incita a una lectura apasionada del autor de El ardor, un hombre en el centro de las cuestiones candentes.

jueves, 29 de julio de 2021

Dado telefoneado


El teléfono ha acabado con todo.
Con el teléfono todo ha acabado.
Con todo el acabado teléfono ha.
El todo ha acabado con teléfono.
Todo teléfono ha acabado con el.
Ha acabado todo con el teléfono.

lunes, 26 de julio de 2021

Estéquedon que vuela en julio

 

(16 x 14)
Y E S T E Q U É D O N S E R Á Q
Y E V L E U V E S A R O H A E U
S I N P E R M I S O R O N D A P
G S U S N O C Y A S A C I M R O
I R O S D E J A E N M I S P A L
L E M O R T S A R L E S A R B A
O D I O S O D E S U L E V E P R
E U V Y A D I E D A I C N E S E
L T A T A N T R A I D O R A Q U
R D N O L A E D A Í R I D E S E
A S I N O F U E R A M Á S B I E
R R A G U S N O C E R T I U B N
A F I E R A R A P A Z Q U E M A
A R O R U A A L E D A J I H A T


viernes, 23 de julio de 2021

Cuitas olímpicas


 
(Al filo de los días). La singular ceremonia inaugural de los juegos de Tokio ha tenido algunos momentos de gran emotividad, en especial ese espectáculo de drones luminosos que han ido componiendo una especie de brillante holograma del planeta y cuya danza ha sido muy bien rematado por la vibrante interpretación del Imagine de John Lennon por artistas de los diferentes continentes, entre ellos un juvenilmente maduro y solvente Alejandro Sanz en representación de Europa. Luego la ceremonia se ha ido por sensibles, bienintencionados y algo prolijos caminos humanitarios, siempre con una estética como de cómic futurista (entre ‘manga’ y ‘anime’) y con viñetas muy logradas tanto en el dibujo de los logos de los diferentes deportes como en el engarce con la tradición teatral del Kabuki, todo un signo de alta cultura tradicional e incluso de majestuosa distinción. Por fin el fuego olímpico prendió vivazmente en la singular pagoda-pebetero y el rito culminó casi al filo de la medianoche japonesa, casi las cinco de la tarde hora peninsular.

Mientras veía la ceremonia, me ha asaltado una vieja cuita. En mis tiempos espasiles, cuando me encargaba de coordinar y en parte redactar los suplementos bianuales de la magna Enciclopedia Universal Espasa, los años olímpicos suponían un plus de trabajo considerable por cuanto había que recoger todos los resultados de todas las especialidades deportivas y una pequeña crónica de cada una de ellas. Recuerdo que la primera vez me ocupé personalmente del asunto y tuve que familiarizarme (al menos mínimamente) con deportes de los que no conocía casi ni el nombre. En años siguientes, encargaba a algún colaborador esta tarea, y si bien topé con gente minuciosa y competente, siempre había que estar muy vigilante porque los errores —en las grafías de los deportistas, en la terminología de cada especialidad, en las cifras de las marcas, etc— tendían a multiplicarse como ratas en celo. Al fin, unidas al resto de las no menos minuciosas crónicas deportivas del bienio, eran unas 80 o más páginas a doble columna de texto apretado y numerosas tablas que suponían un pequeño martirio, y unas cuantas horas extras de trabajo no mal remunerado, aunque tampoco era para tirar cohetes. Por fortuna, no hubo constancia nunca de ningún error grave (seguro que alguno habrá: ahí están todavía los volúmenes imresos para quien tenga el capricho de comprobarlo), si bien siempre dudé de que aquellas páginas —sobre todo en tiempos preWikipedia, con la que al final, hacia 2012, llegamos a convivir— pudieran ser consultadas por alguien. Aunque me consta que lo eran y, a menudo, copiadas y hasta ‘fusiladas’ por anuarios diversos. Finalmente, como es sabido, «el Vídeo acabó con la estrella de la Radio». De eso hace ya más de un lustro. A estas alturas mi reto olímpico —o uno de ellos— estriba en qué hacer con los 170 volúmenes del Espasa, que ocupan toda una pared de mi estudio, bien flanqueados por una patulea de materiales enciclopédicos, diccionarios, anuarios, libros de consulta, coleccionables y otras muy diversas publicaciones a cuyo escrutinio y definición de fin de ciclo deberé enfrentarme algún día de estos… Todo un reto olímpico, ya digo.

Un chef con Raíces

(En voz alta). Durante años he sido usuario y asiduo colaborador de Tripadvisor, tal vez el recomendador turístico (en sentido general) más conocido del mundo. Aún de vez en cuando recurro a él para consultar alguna cosa y más raramente dejo algún comentario (habré escrito en estos años alrededor de medio millar). La pandemia, claro, lo ha trastocado todo. Las listas de los “mejores del año” en diversas categorías suelen ser muy interesantes, sobre todo por el placer imaginario que despiertan y, en algún caso, por los recuerdos que avivan. En las listas de este año, en el apartado de los “mejores restaurantes del mundo” es una grata sorpresa encontrar el nombre de “Raíces”, el restaurante que el cocinero Carlos Maldonado abrió en Talavera de la Reina (mi pueblo). Es, además, el único local regentado por un ganador de los muchos concursos de Masterchef convocados por las televisiones de todo el mundo que ha conseguido una Estrella Michelin. Noraboa.

lunes, 19 de julio de 2021

Reinos


El reino del poema
es el silencio.
De él nace
y a él regresa
tras el vuelo
tan breve
de la vida.

El reino del silencio
es el poema:
el mapa que descubre
sus provincias
de arena tatuada
que el mar borra.

Mi reino
es el poema
de la sombra
que ha de cubrirlo todo
hasta el silencio.

domingo, 18 de julio de 2021

Carta al poder en el día de la fecha (¿olvidada?)

Miguel Ángel Curel, en una imagen de 2017.
(En voz alta). A veces la prensa diaria, digital o no, nos sorprende con artículos que vuelan muy por encima de lo acostumbrado. De hecho, sobrevuelan territorios que, además de familiares y hasta recién recorridos, nos permiten entender que también es posible, leyendo acá, adquirir esa vista de halcón que a veces tienen los poetas al mirar el mundo. Hoy, que es un 18 de julio casi olvidado si no fuera por alguna piedra en el zapato y algún pedrusco casi monolítico en el horizonte, el poeta Curiel le escribe una carta al poder. Y el resultado es tan convincente y estimulante, además de tan plenamente hermoso, que sería villanía (o sólo mera estupidez) no darle curso. No se lo pierdan. Gócenlo.