miércoles, 28 de noviembre de 2018

Días huidos

La imagen puede contener: una persona, sonriendo, barba
Charles-Antoine Coypel: El risueño Demócrito, 1746.
«No mentiría si no te dijera que no te he echado de menos», me dijo. Y no supe si creerle. Ni qué.
...

martes, 27 de noviembre de 2018

Gloria Fuertes, 20 años



(Visiones en voz alta). Parece mentira, pero ya se cumplen, hoy, 20 años de la muerte de Gloria Fuertes. Puede que en esa sensación de atropellamiento del tiempo (aunque por sí sólo ya se basta) influya el hecho de su otro reciente aniversario, las reediciones y nuevas ediciones de sus obras, la estupenda exposición del centro Fernán-Gómez, la tontería que dijo Javier Marías, las simplezas que dijeron muchos de sus sobrevenidos defensores y, muy por encima de todo lo demás, su condición de poeta-cometa verdadero con ciclos de retorno que sólo ella y si acaso algún cosmólogo atento y erudito conocen. El caso es que ayer me alegró la tarde el homenaje que le hizo en la radio Elvira Lindo, y volví a pensar en la inmensa suerte de haberla conocido de forma natural, sin posturas ni imposturas, con la misma condición de esas flores a las que, con plena gracia y su muy inteligente retranca, dijo aspirar en el segundo de sus poemas que recuerdo haber conocido. El primero fue el de “la Cabra”, que le oí recitar en el Instituto Padre Juan de Mariana, en Talavera, un día de tal vez el mes de octubre o noviembre de 1973. Ayer, como quien dice. Esta “mitad invisible” del Ortega es un buen acercamiento a la gran Gloria. Sirva de recuerdo y homenaje.


 Y este documento (creo que de 1996) de una tertulia en San Sebastián de los Reyes, con José Hierro y la presentación de López Azorín. Gloria para adultos, sin ningún reparo



Tertulia

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas sentadas e interior
Edward Lamson Henry: A Country School, 1890.
Yale University Art Gallery, New Haven, Connecticut.
—Y decía usted que una sociedad...
—Sí, una sociedad que no ha aprendido a valorar en su justa medida a quienes tienen a su cargo la educación de sus hijos...
—¡Ah, como la nuestra!
—Bueno, no sólo...
—¿Y qué le ocurre?
—Le ocurre que está condenada a perecer, tarde o temprano, a manos de la barbarie.
—Sin señalar.
—Eso, sin señalar.

...

lunes, 26 de noviembre de 2018

Hablarle a Borges (11)

Borges a la escucha. Foto de autor no localizado.
(Hablarle a Borges, 40). Dicen —aunque me gustaría comprobarlo— que Borges dijo o escribió: «Un libro no debe requerir esfuerzo porque la felicidad no debe requerir esfuerzo».
Y tras pensarlo un poco, no sé si lo suficiente, me atreví a apostillar: «Pues a lo mejor no estoy de acuerdo: en lo del libro, seguro que no (si así fuera, naceríamos ya leídos, y no “desleídos”, como más bien ocurre), y en lo segundo, aún queriendo asentir, no sé, no sé...: hay obstáculos contra la felicidad de los que cuesta tanto librarse... En suma: que disiento, Borges. Lo siento. Pero también en esto —y es curioso— se demuestra el aprecio, ¿non si?».



(Hablarle a Borges, 41). Dicen que Borges dijo o escribió: «El arte sucede cada vez que leemos un poema».
Y al mismo tiempo que asiento se me ocurre: «Especialmente cuando somos leídos por él. Que es la mejor forma —tal vez la única cabal— de leerlo».
Borges&café. Se diría que el gesto lo detiene tal vez en el momento 
de asumir la disensión u otro asombro, el mismo. Fotógrafo no localizado.




(Hablarle a Borges, 42). Es fama que Borges escribió: «Buenos Aires en 1910 era la capital de un país creciente, donde la pobreza era una cuestión de una generación a lo sumo».
Y pensándolo un poco me atrevo a comentar: «Han pasado décadas y generaciones, y no creo que pueda decirse lo mismo. Ni mucho menos. Y tan tristemente. Aunque cada vez se nos haga “más cuento” que empezó Buenos Aires...»


Borges paseando por Buenos Aires
con Estela Astete Millán, en 1967.

Al Cristo de Dalí

La imagen puede contener: noche
Dalí: Cristo de San Juan De la Cruz (reproducido en b&n), 1951. Museo Kelvingrove, Glasgow, RU
En la mueca de un sol despavorido
se recuesta tu pena de esperanza
y tu lecho de hollín busca alianza
entre sombras, papel, leño y olvido.
Cortas líneas de un eje ennegrecido
por la curva del miembro que se alcanza.
Cuatro conos de carne son la lanza
que te inserta en el prisma derretido.
De jirones rebeldes y espesura
se corona tu pelo, sol oscuro,
insipiente del cerco de la sierra.
Si tu nombre se escribe ya en la altura,
entre espejos de amor, triángulo puro,
¿por qué inclinas tu rostro hacia la tierra?

(El Escorial, 1973)

Deja de decir tonterías

La imagen puede contener: una o varias personas
Goya: Las viejas (también conocido como El tiempo o Hasta la muerte), h. 1810-1812.
Palais des Beaux-Arts de Lille, Francia.
Me encontré con ellas poco antes de llegar al portal. Caminaban muy lentamente y sin querer fui oyendo, y luego ya, queriendo y escuchando:
—Deja de decir tonterías, vale ya de decir tonterías, que siempre están diciendo las mismas tonterías. Que no tienes ganas de... (inaudible). Todos lo años igual. Que no tienes ganas de (ilegible)... ¿Pero has tenido alguna vez ganas de algo?
Y se perdieron por las calles dudosas del otoño.
...

domingo, 25 de noviembre de 2018

Edición genética


(Leído en voz alta). Pudiera ser, como ya ha ocurrido otras veces, un «postureo cientifista» en esa carrera por llegar antes que nadie a la posthumanidad. Pero lo que también parece obvio es que, si no se ha producido, no tardará en producirse esta aplicación de la edición genética para crear humanos sin previsibles "taras" previas, quién sabe si también a la carta. El asunto tiene tan graves implicaciones, que extraña que no sea una cuestión situada en el centro del debate social. Aunque, claro, es muy difícil saber de lo que se está hablando realmente en un tema que queda, además de para expertos de muy alta cualificación, reservado para decisiones que no parece que sea posible tomar de cara a la opinión pública. Y sin embargo... Son tantas las dudas que me asaltan leyendo esta y otras informaciones similares que, honradamente, lo único que puedo decir es que me parece necesario leerlas y, sobre todo, tratar de entenderlas. Y en esas estamos.