martes, 20 de agosto de 2013

Con "z" de sueño (el último de la lista)




... ZZZZ
SOÑÉ USAR APARTE LA LETRA PARA SUEÑOS:
Z Z Z Z...

[AJR, 9:37;  Palíndromos ilustrados, XXVI]


Considerado como una sola frase que describiría la acción de, por ejemplo, un dibujante de cómic en el trance de darle vueltas a la forma de utilizar en sus viñetas la onomatopeya con que comúnmente se indica que un personaje duerme, este palíndromo bien podría ser el último de la lista. Quiero decir que en un repertorio ordenado alfabéticamente de estos juegos verbales sin duda ocuparía la última posición. Al menos, en lo que se me alcanza, y por el momento. Aunque nunca se sabe. Como suele ocurrir más de una vez, llegué a la frase central sin saber que ya otros habían ido y vuelto por la misma senda. Concretamente, en la recopilación de Carbajo, el palíndromo «Soñé usar, aparte, la letra para sueños» aparece firmado por TOX = Xavier Torres Farré. Atribución que se confirma en la página «SobreverboS» del portal del Movimiento Literario Palindrómico REVER. A cada uno lo suyo. Ahora bien, tal como lo publico aquí, no lo he visto en ningún sitio.



domingo, 18 de agosto de 2013

gag A gag


Escena tras escena, de chiste en chiste, vimos cómo la función recorría todos los registros dramáticos, dentro de su predominante tono de humor negro, con burdas derivas hacia el esperpento facilón, los quiasmos y retruécanos de la astracanada, los trucos (malos) del vodevil. Entre los espectadores, muchos de ellos provistos del antifaz narigudo que con su prístina condición simbólica subrayaba la evidencia del hedor, todos conteníamos la respiración, a la espera del gran gag final. No cabe descartar la posibilidad de que fuera así como nos ahogáramos.

Imagen:  Payaso Nariz Larga. Tomada de aquí.

sábado, 17 de agosto de 2013

Un viernes

Día despejado. Foto AJR, 2012.

La lectura del periódico
Uno vuelve de
A varios planetas exteriores
Como si hubiera
Y no encontrara
Realizado un viaje
Entre las cosas de cada día
Los mismos acordes
Junto a cierto desorden
Regresa a la quietud
De lo que poco a poco
Y el mundo que creemos natural
Con este fardo de experiencia
El día se nos precipita


(Tiempo contado. Apunte del 27 enero 2012, 10:57. Hay una nota al margen, sin fecha: «¿Es posible encontrar un poema en el desorden de las frases?»)




jueves, 15 de agosto de 2013

Ribeira Sacra

Hacia San Xoán de Cachón. Foto XR, 26 julio 2013
Hace solo unos días, a  finales de julio, paseaba en familia por las frescas corredoiras de la Ribeira Sacra, abruptos caminos en penumbra que se adentran en los bosques de robles, castaños, verdes helechos arborescentes y espesa madreselva, al pie mismo de las terrazas levantadas en cuidadosos estratos sobre el Sil, en el cañón de aguas embalsadas que el río recorre justo antes de su desembocadura. Es el paisaje que desde niño llevo en los sentidos y en la memoria. Y más aún: las imágenes que primero se encienden en mi cabeza cuando pienso u oigo decir la palabra «paisaje». 

Ya en los días pasados en el Monasterio de Santo Estevo y en sus alrededores (en Cerreda, sobre todo, la aldea familiar, y al final en Santa Tecla, en Tierra de Caldelas), se comentaba lo peligroso que podía ser el resto del verano en cuanto a los incendios. Los temores no tardaron en cumplirse. Primero se produjo un fuego, por fortuna rápidamente controlado, en las cercanías del embarcadero del que parte el catamarán que permite hacer un paseo turístico por el Sil en dirección a Abeleda. Hace tan sólo unas horas ha podido ser controlado otro incendio, más grande, que ha arrasado la extensión equivalente a unos 75 campos de fútbol en las proximidades de la aldea de Pombar. Aún está por hacerse el balance de daños.

Ojalá me equivoque, pero no parece que estos vayan a ser los últimos desastres candentes en la zona. A los que, además, deben añadirse otros muchos fuegos declarados en diferentes puntos de Galicia. Y en el resto del país, en tierras como las del valle del Tiétar, que también me resultan muy cercanas. Es la misma canción de todos los veranos. Desde aquellos tiempos ya remotos de la publicidad del «cuando el monte se quema, etc., etc....», raro ha sido el año en que no hemos tenido que rebuscar en el cajón de los tópicos para librar de la chamusquina del aburrimiento algunas palabras contra el fuego, contra los intereses inmobiliarios o madereros o industriales que son capaces de cualquier cosa para extender sus negocios, contra la incuria pública y política que abandona los montes y le pone a las llamas una alfombra altamente inflamable, contra... Es tedioso seguir. Aunque no haya más remedio que hacerlo.

Yo no sé si ustedes conocen la Ribeira Sacra. Sé que algunos lectores de este blog, muy cercanos, sí. Y que la aprecian tanto o más que yo. Para quienes aún tengan ese déficit grave en su existencia, y como antídoto, y hasta sortilegio, contra la aún vigente amenaza incendiaria del verano, les dejo este hermoso reportaje fílmico de Juan Manuel Blázquez. Es uno de los capítulos de su estupenda serie Cuadernos de paso, que puede verse completa en los archivos de RTVE. El documental, con un magnífico guion y espléndidas imágenes, da cuenta de las principales claves paisajísticas, históricas, artesanales, humanas y hasta mágicas (o solo folclóricas) de una comarca que, generosamente, admite como hijos adoptivos a todos cuantos se dejen cautivar por su belleza. Tarea, por lo demás, sumamente fácil. A las pruebas me remito.

martes, 13 de agosto de 2013

Los persas, Repsol

Al mirar por el espejo retrovisor, mientras abandonaba la gasolinera, caí en la cuenta de que hay destinos que vienen de lejos. De muy lejos. No van a creerme, pero el empleado que me cobró llevaba su nombre bien visible en una especie de placa prendida del bolsillo superior de su mono de trabajo: «Darío Ciro». Mientras me tendía las tarjetas ya pasadas vi en sus ojos el destello inconfundible que dejan las noches del desierto. La sed de sal. El eco de quien ha bebido en pozo amargo.





Estación de Servicio Los Almendros de Pozoamargo.
Foto AJR, 2013

domingo, 11 de agosto de 2013

Troyanos




ESTEQUÉDONSERÁQUE
NUNOCARTSEUMESÍSA
SONARTANHONDOYTAN
OCêOêCSOJEIVSOLEDAAê
UOMêNOREYACEDNODRN
GMBTê:AYAXYAQUILOTT
IOAATEMNESTRA°EUSI
TATNILCROTCÉHSGEG
NNETèOSADALIDES:ILU
ATS,AèR,ELMUNDOAMBéAO
SEFéLLACLEYRICEDPQ
EUIèERASLIDESDELéAU
MNAèALMAENPENA.AHLéE
OéYRECERAPAOLREVLA


*En la interior bodega de esta inscripción, compuesta a modo de estéquedon sobre una rejilla de 17x14 (pese a su apariencia irregular: ese don de la artesanía), están encerrados algunos personajes relacionados con la guerra de Troya. Conduce hasta ellos un breve poema de ocho endecasílabos rimados (ABBACBCA), que a su vez contiene una evocación del sentido que puedan tener, si es que alguno, estos juegos barrocos. El hilo de Ariadna muestra, en este caso, cierta tendencia a moverse en espiral, aunque no siempre. Las flechas ayudarán, al improbable transeúnte que sienta curiosidad por descifrar el texto oculto, a elegir la senda correcta en las encrucijadas.

jueves, 8 de agosto de 2013

«La Nana ya está cantá»

Camarón durante su última actuación, en el Johnny (26 enero 1992). Foto ABC.

Me curo el mono de no haber podido asistir este año al festival de La Unión revisitando el «imprescindible» de RTVE dedicado al 30º aniversario de la grabación de La leyenda del tiempo (vídeo inferior), el disco con el que Camarón le dio al flamenco otros dos siglos de vida (por lo menos). El reportaje, que además resume con pinceladas las claves de la evolución del cante en los últimos 50 años, está lleno de humor, precisiones, buenos recuerdos, jugosas anécdotas, pistas valiosas. Por él desfila un buen puñado de primeras figuras e incluye algunas grabaciones inéditas. Tiene uno de sus momentos culminantes, a mi juicio, cuando Camarón (minuto 36:49) se niega a volver a grabar la Nana del caballo grande porque es consciente de que su interpretación no puede mejorarla: «La Nana ya está cantá», dice con humildad y lucidez. Y basta con volver a escuchar su interpretación del poema de Lorca (confío en que aquí pueda oírse) para saber hasta qué punto tenía razón. La voz de Camarón es uno de esos milagros del arte que no cesan de asombrarnos. Dejándonos guiar por sus honduras se descubren, verdaderamente, tiempos de leyenda. Una resonancia de la conciencia de ser que nos estremece. Una voz luminosa y profunda, reveladora, capaz de conducirnos por inéditos laberintos de nuestro propio interior.