domingo, 6 de febrero de 2011

El sol entero


Lo sospechábamos, pero las imágenes, como nunca hasta ahora, lo confirman: el Sol es un huevo. En su centro, como manchas de vida, se perfilan los cauces de la sangre de los que, en un futuro inimaginable y en un tiempo de imposible predicción, emergerá el ser que ya no seremos y que sin embargo habremos sido o soñado.

Criaturas solares, con lo fácil que es dejar de respirar, qué inmensa grandeza gravita en nuestra nada.


Imagen de los dos hemisferios del Sol tomada por las sondas de la misión Stereo de la NASA, reproducida de el país.com

9 comentarios:

Carlos Medrano dijo...

La última frase, pueden pasar muchos ciclos solares para encontrar la ocasión de ver otra de nuevo de idéntica belleza y paradoja. Y sí, tras ese linde de la frontera de la vida, cuál será y en qué clave la oculta sabiduría. Tal vez, como indicas antes, sea el tiempo la primera mentira ya no válida. Y en cambio, en este plano, tan profunda.

Antonio del Camino dijo...

Hermosa y acertada reflexión, sobre una hermosa y reveladora fotografía.

Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Parece un ojo raro de mirada sangrienta. A mí me asusta un poco que nos mire tantísimo. Debe ser la hipersensibilidad del lunes.

Muy bonito el texto y la foto.
Saludos.

virgi dijo...

Tan lejos y tan indispensable.
Besitos

El peletero dijo...

Para más información, fuente siempre de poesía:

http://www.nasa.gov/mission_pages/stereo/news/entire-sun.html

cristal dijo...

Ya lo intuían los antiguos egipcios y por eso le consideraban un dios: principio y fin de la vida.

Magnífica fotografía, Alfredo.

Un fuerte abrazo.

Navajo dijo...

La foto parece aportar una solución definitiva al viejo dilema de la gallina o el huevo. Está claro, en contra de lo que afirman las teorías creacionistas, que lo primero fue el huevo-sol; después, y gracias a éste, aparecieron las gallinas y demás avechuchos.
Por cierto, Alfredo, creo detectar en tu agudo comentario una cierta referencia al kubrickiano niño de las estrellas, ese que "emergerá en un futuro inimaginable y que ya no seremos (nosotros)", aunque tal vez me esté pasando de listo.

Isabel dijo...

Hermosa foto y texto.
Da miedo ese fuego interno.

Saludos

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias a todos. Es un placer honroso contar con vuestra complicidad. (Y no, Navajo, no había caído en la cuenta de ese parecido razonable: pero es indudable que está ahí, y me lo apropio). Besos, abrazos, saludos.