jueves, 2 de abril de 2009

Poveda cantando a Gil de Biedma

Ahora que la semana santa ya es inevitable me parece que es momento oportuno para sacar a pasear algunas imágenes laicas (aunque no exentas de cierto sentimiento religioso), y mejor si componen, como es el caso, una escena que aúna devociones diversas.

La voz y el sentimiento de Miguel Poveda, un Camarón payo que no cesa de crecer, y el decir claro y hondo de Jaime Gil de Biedma (sobre el que en estos días se rueda una película biográfica que parece toda una amenaza) se alían en esta breve pieza soberbia, intensa, cierta, desoladora y, en definitiva, capaz de proporcionarnos un valeroso ejercicio de lucidez en tiempos de meditación. 

El piano de Gustavo Llull subraya la emoción. Y ese dedo que Miguel alza en primer plano hacia el final apunta hacia un cielo cargado de sospechas. Supongo que por mera asociación de imágenes, me trae a la memoria el gesto aquel del galileo pidiendo cuentas a su padre cruel en el trance del huerto. Viejas y acaso algo peregrinas sugestiones de la historia sagrada, supongo.


8 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Bienvenido al club.

No tengo duda de que esta posada ha de ser un buen lugar de paso y, mejor aún, de acogedora estancia. Y aunque este sabroso vídeo no deje de recordarnos que "envejecer, morir... etc. etc.", pasémoslo lo mejor posible con generosos tragos de verbo y vino y buena compañía.

Enlazo posada a verbo,
y entre penumbra y penumbra,
la amistad que nos alumbra,
habrá de ser vivo acerbo.

Un abrazo,

Antonio

Alfredo J. Ramos dijo...

Muchas gracias, Antonio. ¿Sabes si hay alguna forma, aunque sea virtual, de compartir algo de bebida? Otro abrazo

Luisa Arellano dijo...

Vengo a hospedarme en esta Posada, si se me permite... bueno me hospedaré de vez en cuando... que tampoco conviene abusar.

Como aval traigo letras compartidas años ha... bueeeenoooo... lo mío eran palotes solamente :)

Para no perderle de vista, le enlazo a mi blog ahora mismo.

Alfredo, me ha gustado que saque la imaginería laica.

Un abrazo.

Luisa Arellano dijo...

Será un placer estar en esta Posada, como lo fue estar en Poesia.com... seguro que no me recuerdas, Alfredo. Yo por entonces hacía palotes solamente jejeje... ahora hago alguna que otra letra derecha, pero sigo siendo aprendiza.

Es un lujo que estés aquí ¿o debería decir que "esté"? ;)

Un abrazo grande, maeztro.

manolotel dijo...

Un verdadero placer reencontrar una voz indispensable, amigo Alfredo.

Hace muy poco tiempo y gracias a un blog de un amigo (que lo prologaba, junto con Aute y otros) me hice con un libro con letras de flamenco, todas referidas a la prisión (al proceso completo, detención, juicio prisión etc)que traía adjunto un cd con parte de esas letras cantadas por M. Poveda y aunque hacía bastante tiempo que no escuchaba cante jondo, el buen hacer de este Camarón payo (buena asociación)me devolvió el gusanillo por estos cantes. El Gil de Biedma más dramático adquiere en esta voz limpia toda su hondura.

Un abrazo fuerte.

Antonio del Camino dijo...

Después de las vacaciones,
mi querido posadero,
eche picón al brasero
y mulla bien los colchones,
barra las habitaciones
y disponga la cocina:
buen vino, buena chacina,
buena palabra en su punto…
que todo ello, en su conjunto,
será buena medicina

para el viajero que en coche,
o haciendo a pie su camino,
precise un trago de vino,
o descansar una noche.
Pues “El sol de medianoche”,
posada sin parangón,
será punto de reunión
de gourmets y sibaritas,
y honrado lugar de citas
donde “decir” con pasión.

Alfredo J. Ramos dijo...

Luisa (larellano), claro que te recuerdo de los tiempos de poesia.com y compruebo que sigues afinando tu sensibilidad. Otro abrazo para ti (y, por supuesto, apea todo tratamiento que no sea el de la "amiztad").

Alfredo J. Ramos dijo...

Muchas gracias, Manolotel, por tan grata acogida. Recién regresado de vacaciones, estoy echando cuentas de todas las tareas que me enumera Antonio (¡piedad, amigo!) y creo que estoy empezando a tener unas décimas de fiebre... Pero iremos poco a poco.

Otro abrazo

A.