lunes, 31 de marzo de 2025

Adiós a Hiperión

(Al paso). Llámenlo metáfora. O limítense a verlo como un signo (sin calificar) de los tiempos. Pero esotro día, al regresar a casa andando desde el Ateneo, y aún conmovido por la conferencia de Luce Lope Baralt sobre Santa Teresa y aledaños, decidí ir a comprobar lo que ya sabía de la transformación de la vieja liberaria y editorial Hiperión —sin duda la verdadera casa de la poesía impresa en la capital durante más de medio siglo— en un establecimiento de Salutem Per Acqua (digámoslo así). Y no pude por menos que salir pitando, abrumado por una catarata de sensaciones de no fácil asimilación, aunque en el fondo muy sencillas: todo está en proceso de mutación. Acaso de derribo. Y acelerados ambos.

Hice como pude algunas fotos con el móvil y no tardé en perderme (ventajas del flanêur) en otras ensoñaciones, calle de Serrano arriba, quizás al hilo del contraste entre las naos de Vaquero Turcios y las nuevas Torres de Colón… Las fotos ahí quedaron. Me he acordado de ellas al leer el artículo que Diego Garrocho dedicó en El País’a este mismo asunto. Una meditación acorde con los tiempos raros y rácanos que nos han tocado —y subrayo, pese a todo, la última palabra— en Suerte.



domingo, 30 de marzo de 2025

A punto de flor





(Al paso).
En El Torno, Valle del Jerte: esperando la flor que ya viene.
Y la nieve de testigo.
 

sábado, 29 de marzo de 2025

Eclipse del sol


                (Doblados ya los Idus de Marzo)

No se debe mirar con el ojo desnudo
al sol que se oculta
en mitad del día:
sus rayos aún llegan con fuerza
y podrían herirnos
o incluso cegarnos.
Así es también la materia oscura:
un imán que nos ata y atrae
más allá de la luz.
                                                        (De Claros de Niebla, en curso).


 


viernes, 28 de marzo de 2025

Por el Torno: lecciones de castúo

Quien juera pucherinu de cantarera
pa besal tus labios cuando bebiera.


Está como destemplá: paece que tieni el jocicu retorciu.




 
Asómate en ca Tía María a por una embozá de chichiris.

-¿Óndi camina el hombri?
-Eeh. Voy pa en cá la mi señora a comel la sopa bioba.



Venacá pacá a tomal el frescu al poyu de las Montottas.



Menuda calzoná trai el jurgandiya. ¿Sabrá bañau peleti?


Iciin que loh cabreruh no sabin bailal,
detrás de una retama se van a enseñal.













Vamuh a echá una bola, questoy baldau.









 

jueves, 27 de marzo de 2025

Latidos teatrales

 La Palestra

LATIDOS TEATRALES POR PROSPERIDAD
En el Día del Teatro, además de celebrar con maestros del género como los actores Carmelo Gómez y Helio Pedegral o la actriz y directora Rosario Barrena, en La Prospe no nos olvidamos de que por acá, o muy cerca, vivieron grandísimos personajes de la escena como Rafaela Aparicio o Marisa Paredes. Y aún podemos cruzarnos por la calle con Emilio Gutiérrez Caba o Ana Belén. O con la gran Petra Martínez, ahora ya, tristemente, sin la compañía del genial Juan Margallo.
Tenemos también la opción de pulsar el clima de la escena popular visitando la sede del Teatro Prosperidad y su compañía. Y podemos volver a quitarnos el sombrero —o la gorrilla, según se tercie— al pasar ante el venerable Teatro Pradillo, en la calle homónima, verdadera institución de lo que en tiempos se llamó Nuevas Tendencias Escénicas y donde se han celebrado memorables festivales, y en el que otrora era frecuente ver la erguida figura de testa blanqueada de Eduardo Haro Tecglen, el reputado crítico.
Y, si nos desplazamos a las cercanías de la Plaza principal de barrio, es posible rememorar aquellos episodios tan célebres de Animalario, en el Lady Ana, por donde andaba el irreductible y también prospereño Willy Toledo, verdadera bête noire de tantos rifirrafes.
O, en fin, por remontarnos aún más lejos, pondremos rumbo a la Avenida de América en busca de una verdadera joya de la memoria, pues en este rápida evocación no nos privaremos de recordar la sala Top Less, plató cuasi iniciático que fue de los grandes maestros Tip y Coll, en Padre Xifré, justo al lado de donde se alzan las Torres Blancas, y antecedente (el local), más o menos, de los legendarios Marquee y, sobre todo, del Rock-Ola, tan ligados a la llamada “movida madrileña”, montaje teatral donde los haya. Y etc., etc.
A esta tradición, tan potente, es un placer y una licencia añadir, aunque sea como nota a pie de página, las obras infantiles de mi dramaturga favorita, Sagrario Pinto. Una de ellas, Momias en tránsito, que ha tenido una nueva edición impresa, sigue siendo representada en diversos colegios y centros culturales. Y hace poco, en Torrent, y en su versión en valenciano (Momies en trànsit), fue montada en un teatro municipal para recaudar fondos destinados a paliar los efectos de la trágica Dana. Pueden verse detalles en el muro de Ana Mena, la promotora y responsable máxima del evento.
Las aventuras de la reina Nevercity, el faraón Yamesé y el escriba Amén-Amén no tardarán en tener prolongación en el museo en el que transcurre su divertida y fantasiosa eternidad, siempre asediados por malhechores metepatas y ladrones de tumbas y en compañía de algunos de los gatos más maulladores del felino Egipto. Estaremos al tanto y con los sentidos despiertos. Ah, y sin perder de vista las muy enredadas peripecias de Escuela de gladiadores, otro juguete teatral de Sagrario Pinto también publicado en Edelvives.
¡Viva el teatro y que su pasión prenda en edades tempranas!

(En este vídeo se recogen algunas pistas)

domingo, 23 de marzo de 2025

Derrota del Puente Viejo de Talavera

Foto de Christian Pérez

(In memoriam).
El que siempre he conocido como Puente Viejo, y que también es llamado Puente Romano —aunque es dudoso que conserve alguna piedra de esa época, si acaso en los cimientos—, es una de las estampas más vistosas de Talavera de la Reina. Son numerosas las imágenes y vídeos (como este, del 17 de noviembre de 2018) que guardo de él en mi teléfono, y a algunos les tengo un especial cariño. Rara vez he estado algunos días en la ciudad sin cruzarlo. Estoy seguro de que lo veremos reconstruido y volveremos a atravesarlo. Aunque la herida de las imágenes que vimos anoche ya formará parte de nuestra memoria. No sé por qué ayer me sentí especialmente impactado —por ahí queda recogido— por una frase de la columna de Leila Guerriero, que dio pie a que escribiera esta frase en mi diario: «Todos llevamos en nuestro interior una ciudad en ruinas». Confío en que la metáfora no sea literal y se quede solo en el puente. Que corren tiempos ya demasiado oscuros.