viernes, 30 de enero de 2015

En la noria


Ciento cuarenta
caracteres y un ojo
intuitivo.

El juego exige
resistencia al mareo
y un alma zen.

Ritmo, equilibrios
y acrobacias diversas
sobre la rueda.

Largos destellos
de luces que fascinan
y a veces ciegan.

Y el  giro inmóvil
bajo los viejos astros
del carrusel.

(He abierto cuenta 
en Twitter: caballitos,
tournez, tournez!).

En la imagen, noria en la feria de Albacete.