martes, 29 de diciembre de 2015

Zu-ecos

                             
                                Sus pasos resonaban en mis sueños.
                          Sus sueños resonaban en mis pasos.
                          En sus pasos resonaban mis sueños.
                          En sus sueños resonaban mis pasos.
                          Resonaban mis pasos en sus sueños.
                          En mis sueños sus pasos resonaban.

                                                   Zocos o madreñes. Foto © Peruxu.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Sonó conos


Mientras esperaba, atento con un ojo a la partitura y con el otro al gesto del director, el momento preciso en que debía hacer sonar su cono metálico con un golpe seco y decidido, el percusionista vio volar sobre la sala de conciertos un pájaro burlón que a punto estuvo de distraerlo, fatalmente, con una inesperada, leve y rizada sugerencia erótica. Pudo, sin embargo y sin ñampearse, entrar a tiempo, y su cono, heredero del triángulo que había aprendido a tañer en su infancia, sonó risueño, sin ñoñerías, puntual e insolente, como un puñalito clavado en la espalda del inocente lector.

Fotografía tomada de aquí

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Al ritmo de la Navidad



Que la Navidad sea alegre. 
Que el Nuevo año sea nuevo.
Que el agua no sea triste.
Que las guerras se paren.
Que haya días y noches.
Que se acaben los malos.
Que sepamos hacerlo.
Que no cese la risa.
Que amaine la tristeza.
Que la razón aprenda 
a oír al corazón.
Que viva la poesía.
Que se mueran los felos.
Qué sé yo cuántas cosas hay para desear...
mientras queden palabras 
que poder compartir.

Gracias por estar al otro lado. 
(Que, si bien se mira, es este.)
Y Feliz Navidad.

(Graciñas ó señor Xabier Díaz e as mozas percusionistas de Adufeiras de Salitre por esta «Cantiga da montaña», tan xeitosa e alegre. E tamén a Gutier Álvarez, polo violín e a Javier Álvarez, co seu acordeón.)

martes, 22 de diciembre de 2015

Cantinela


Veintidós de diciembre de dos mil quince.
¡Una nueva mirada nos da vida!
¡Veintidós de diciembre de dos mil quince!
¡¡Una nueva mirada nos da vida!!
¡¡Veintidós de diciembre de dos miiil quiiiince!!
¡¡¡Una nueva miradas noooos daaaa viiida!!!

 Fotografía cuya autoría sigue siendo incierta. Inicialmente tomada de aquí.


lunes, 21 de diciembre de 2015

21_12 y 21_12


Hoy es el día más corto del año oña led otroc sám aíd le se yoH
Hoy es el día más corto                          otroc sám aíd le se yoH
Hoy es el día más                                             sám aíd le se yoH
Hoy es el día                                                            aíd le se yoH
Hoy es el                                                                        le se yoH
Hoy es                                                                                se yoH
Hoy                                                                                         yoH
Ho                                                                                             oH
H                                                                                                 H
Ho                                                                                             oH
Hoy                                                                                         yoH
Hoy es                                                                                 es yoH 
Hoy es el                                                                         le se yoH    
Hoy es el día                                                             aíd le se yoH
Hoy es el día más                                              sám aíd le se yoH
Hoy es el día más corto                           otroc sám aíd le se yoH
Hoy es el día más corto del año  oña led otroc sám aíd le se yoH


(Recorrido binario de la luz a las 21:12 del 21:12, 
en este lado del Globo, 
con el semióvalo que deja en penumbra 
una mitad del círculo completo.)

Fotrografía: Luna llena en Weissflujoch (Suiza). AP. Tomada de aquí.

viernes, 18 de diciembre de 2015

De setas y punto

Leyendas del bosque. Imagen tomada de El Brote.
No hace falta ser un gnomo para que una comida a base de setas te sepa a gloria. Ni se precisa impulso místico alguno para convertirla en una auténtica «experiencia religiosa». Y ello sin que haya que acordarse de Don Juan, el de Castaneda, y mucho menos de Enrique, el de Iglesias-Preysler, para entender en su justa medida lo que tal expresión pueda significar en este contexto: siempre hay buenas ocasiones para dar gracias a la vida. Si, además, es un 18 de diciembre, los motivos son muchos más: en concreto, 101... (los años que hoy hubiera cumplido mi padre).

En Madrid, en la muy escondida e industriosa calle de Javier Ferrero, justamente detrás de donde estuvieron el periódico El Mundo y el Club Abasota, hay un restaurante sin nombre, aunque con un símbolo que lo vincula con la contraseña de El Brote, que es como lo conocen quienes lo siguen. Es un nuevo paso de la aventura que desde hace algunos años desarrollan dos cogedores de setas llamados Álvaro de la Torre y Eduardo Antón, capaces de convertir en éxito un lugar gastronómico ajeno tanto a los espectaculares rendimientos de la estrellas Michelín como, y mucho más, a la histeria enlatada de uno cualquiera de esos múltiples mástereschefes que proliferan por todas las pantallas  como... hongos (y valga la paradoja). 

El equipo de El Brote en pleno. ¿Dónde brotarán la próxima vez?
Foto tomada del blog de J. C. Capel.
Lo específico de El Brote es la pura experiencia de comer rindiendo culto a la seta, esto es: haciendo que su presencia en los platos no sea sólo como guarnición o servil acompañante, ni siquiera en mezclas y revoltijos de huevos o  tortillas. La seta como estrella.  De lo que se trata es de darles oportunidad a los sentidos para que vean, huelan, tacten, paladeen, degusten, sientan y hasta oigan... tantas cualidades como atesoran estos cuerpos fructíferos de tan peculiar condición e infinita variedad. Pues bien: hay que reconocer que lo consiguen. 

La presencia y elegancia con que llegan a la mesa trufas, rebozuelos, cratarellus, pleorotus, trompetas negras y otras variedades de cuyos nombres no es fácil acordarse son dignas del mayor elogio. Y merece la pena comprobar cómo logran imponer su protagonismo en danza con rivales de no poca presencia: digamos un excelente paté de corral, una yema de cordorniz, un meloso bocado de panceta, una tajada de sarma, un tierno morcillo. Y todo ello sin olvidarnos del papel que desempeñan las alcachofas de jerusalem, los tirabeques, las chirivías, las delicadas pamplinas y todo un colorista cortejo silvestre. Y hasta, en un toque acorde con los nuevos usos dizque orientales que se abren paso en la última cocina, una pizca de sal de gusanos. Todo ello sin dejar de tener en cuenta lo sorprendentemente rico que puede resultar un procedimiento como el escabechado aplicado a los níscalos. 

Por decirlo a lo breve: hay que agradecer a los impulsores del lugar, y a todo su equipo, el cuidado con el que recolectan, tratan, preparan, combinan y sirven  las numerosas variantes micológicas, hasta ofrecer una experiencia de la que uno sale, como digo, convertido en un fervoroso creyente: con fe renovada en las virtudes del trabajo bien hecho. 

La pena es que la posibilidad de comprobar in situ la veracidad de lo que apunto va a durar poco. El Brote cerrará su puerta cuando finalice el año. Al parecer, hay ya en marcha proyectos que le darán continuidad. Pero sus responsables (en concreto, Eduardo, que amablemente se entretuvo hablando con nosotros un buen rato) prefiere no dar muchas pistas. Así que tendremos que estar atentos para ver dónde brota de nuevo tan sabrosa propuesta. 

Esto fue lo que dio de sí 
la visita a El Brote el 18/12/15. 
Les pedimos a Gustavo, Pablo, 
Ricky y Mamadar 
que nos firmaran el menú.



lunes, 14 de diciembre de 2015

Duelo al sol


Acaso ocaso: o saco o saca.
Ocaso acaso: o saca o saco.




[AJR: 6, 19; 6, 19] Palíndromos ilustrados (1).

Rescatado de los Arcones de La Posada con ocasión de "El debate".
Primera publicación: 24/02/12; a las 22:34.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Partido ganado


Supongo que ya están al tanto de la pequeña gran historia de Auxi y Gari, esos dos niños que llevan toda sus vidas luchando por la vida y que ahora han unido sus fuerzas, y su at(h)lética rivalidad, para cumplir el sueño maravillosamente banal de ver un partido de fútbol. Por si aún no la conocen, pueden verla aquí. De buena gana me uniría a su comitiva realmente (quiero decir, entiéndaseme bien..., ¡athléticamente!), y no sólo de manera virtual, como ya he hecho. Es una alegría comprobar que estos dos luchadores han conseguido su objetivo, como demuestra el eco que su iniciativa tuvo en RTVE, donde logró abrirse paso entre la espesa realidad preelectoral y las habituales páginas de El Caso que suelen copar el informativo del Ente a mediodía. Y  es un grato deber desearles que sigan ganando día a día el partido que más importa. Que en eso estamos todos. ¡Aúpa Athleti!

domingo, 6 de diciembre de 2015

El frío


Es un amor más grande y tiene garras
que esconde cuando pone
su mano sobre mí.
Su inclemencia es también viscosa y húmeda,
se enreda entre mis piernas en invierno
y trata de que dé con
mis huesos en la tierra removida.
Hay, sin embargo, en sus maneras algo,
al acercarse por la espalda
para mirar, como si no estuviera,
estas líneas que escribo para ella
—y ella quizás lo sabe—,
algo tan sobrenatural y ajeno a todo,
que temo defraudarla
o perderla de nuevo —si me vuelvo.
Por eso intento que mi letra sea clara
y que la sombra de mi mano,
al recorrer las líneas enemigas,
no le ponga barreras a su curiosidad.
A estas alturas no podría
soportar su desprecio
ni el error de saberla
que vive indiferente
o que es igual que yo
(distraída, insustancial, vacante) 
y que ensaya, cautiva
de una costumbre fósil, 
su gesto al desdecirse
para luego olvidarme.
«Oh, sí, te he visto...»,
le susurro entre dientes.
Y la oigo reír del otro lado 
mientras agita
como si fuera el viento, 
la hoja en la que escribo.


Imagen 
Remedios Varo: Creación de las aves, 1957.

Rescatada de los Arcones de La Posada.
Primera publicación: 6//12/2013 a las 3:00 h
(hace ahora justamente dos años).

viernes, 4 de diciembre de 2015

Lo que dice Celia

Celia (Menoslobos) y Pablo (Iglesias, sin ©), en pleno rifirrafe. Foto Público.
No era fácil dar crédito al franco y vivo dialogo entre Celia Villalobos y Pablo Iglesias que se produjo ayer en el Congreso, con ocasión de la jornada de puertas abiertas por el aniversario de la Constitución, y que fue captado y emitido por las cámaras de TVE con una inusitada amplitud.  En cierto modo, puede considerarse como la primera escena de la nueva época parlamentaria que presumiblemente viviremos cuando se inauguren las nuevas Cortes, allá por el 13 de enero de 2016.

Que han llegado nuevos tiempos a la política española lo dicen hasta los más dormidos. Lo que puedan traer de verdaderamente nuevo, está por ver. Pero, en todo caso, resulta una gran mezquindad el chorreo desaforado, algo histérico y hasta pelín verdulero que la diputada del PP y vicepresidenta del Congreso le echó a un Pablo Iglesias que demostró tener más paciencia que el santo Job ante las infumables palabras de la parlamentaria. Tan digna y autosatisfecha ella  («YO he sido alcaldesa, YO he sido ministra, YO tengo una mochila»), que no solo se escaqueaba por completo de la enorme dimensión que la corrupción tiene en su partido, sino que incluso se atrevía a ir desplegando ya la sombra de la sospecha de esa misma corrupción sobre el futuro de los que ahora llegan.

El mensaje implícito, la música, de fondo, no es nada nuevo («todos somos iguales y en todas partes cuecen habas y hay garbanzos negros»), aunque no deja de producir algo más que un viejo cansancio el que se pueda formular y proferir con tanta desfachatez. Porque lo que dice Celia, con todo el énfasis que su probada naturalidad pone en sus palabras, es precisamente lo que no debería poder decirse sin que se transparentara la impostura. Aunque no sería extraño que la regañina --sus gestos y modales, mucho más que lo dicho-- le hubiera granjeado un buen puñado de votos que sumar a la reciente radiografía, cierta a la vez que hiperrealista, del CIS, Para que luego hablen de populismo.

martes, 1 de diciembre de 2015

La rondalla


Ya el tiempo se está poniendo amarillo y no deja de tratar de alcanzarnos. Esta mañana hemos echado una mirada al calendario y, al ver que entramos en diciembre, le he dicho a los demás que tenemos que ensayar los brillancicos. Para dar ejemplo, me he puesto a cantar el de la pastora Catalina, que lleva también su regalo, de naranjitas de China, un borriquillo cargado... Y así vamos pasándolo, lo mejor que podemos.

                                 Fotografía de autoría incierta, virada al sepia Tomada de aquí.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Luz de arena en el tiempo

(Anotar lo que pasa.) El tiempo pasa
y deja entre los dedos su ceniza.
Puedo ver en su fuga la huidiza
luz candeal con que el sol llega a la casa
y va por los rincones, con su escasa
presencia, en este invierno que eterniza
el vuelo de la sombra. Y la plomiza
sensación de que el día se retrasa.
Tiempo en niebla y en frío resumido,
larga noche de hielo en los cristales
donde escribe sus sueños el deseo.
Es extraño vivir contra el olvido,
con la herida del tiempo que, a raudales,
cubre de arena roja cuanto veo.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Ma donna!


A Madonna, tan no dama.

Madonna tan noda M
a don Natan no da
donna tan no d
on nata nno
nn ata nn
natan
ata
t
><
t
ata
la tal
al átala
Ra la talar
eral a tal are
será lata la res
os era la talar eso
lo sé rala tal are sol

(AJR: 5, 17; Palíndromos ilustrados, XLV)

Gif animado tomado de aquí.




miércoles, 25 de noviembre de 2015

Figuerola-Ferreti, uno y mil duendes


De las muchas cosas que le debemos a Luis Figuerola-Ferreti, que acaba de emprender su viaje al más allá, no es la menor, pero sí quizás la más antigua, el muy famoso anuncio de «Las muñecas de Famosa», una delicia publicitaria de época que alguna vez, en Casa Carmina y allá por los primeros ochenta, nos sirvió de motivo a un grupo de amigos para echar unas risas incluso estruendosas a costa de ingenuidades propias y ajenas. 

La verdad es que hacía ya algunos años que no había vuelto  a tener noticia de quien durante varias temporadas fue un placer buscado y perseguido, tanto en las tertulias nocturnas, verbeneras y moncloítas, de Radio Nacional, como en el magacín matinal de Iñaki «Ser» Gabilondo. Fue en este último, si no me traiciona la memoria, donde mayor recorrido tuvo Doña María, la sagaz «gladiadora del hogar», uno de los personajes más redondos de los muchos que trabajó con humor y absoluta verosimilitud quien gustaba definirse como duende de la radio, y sin duda lo era, con muchas encarnaciones. 

Otra de sus facetas, no tan conocida pero también apasionante, fue la de coleccionista de juguetes de hojalata, de los que llegó a reunir un número tan valiosos de piezas que fueron suficientes para montar, en la Casa de las Flores de Candeleda, un muy interesante museo. A él corresponde la imagen elegida para ilustrar esta nota.

Sus inicios como creativo publicitario, su formación jurídica y periodística, una curiosidad que se extendía en muchas direcciones, variados saberes nada superficiales y un ojo muy atento a la actualidad y sus derivas, todo ello hizo de Figuerola-Ferreti una personalidad inolvidable, como bien salta a la vista, además de por lo ya dicho, con solo merodear un poco por su extensa bitácora personal. 

En esta larga entrevista que le hizo en febrero de 2013 Pilar Socorro, y cuyo inicio musical es de lo más adecuado para el día de hoy, están contenidas muchas claves de un artista que, en lo suyo (y lo suyo eran muchas cosas), todo lo hizo bien. 

Hasta siempre, maestro, gracias por las horas de felicidad. Sus voces, muchas de ellas felizmente salvadas por ese doble del mundo que es la Red, quedan con nosotros.

Mr Black

En el Observatorio del Roque de los Muchachos, La Palma.
Foto 
© AJR, 2013.

Le pregunté a Mr Black
si era posible salirse de la noche
sin despertar sospechas.

«Esa pregunta
—me respondió—
carece de sentido».

«Entonces
arrugué el entrecejo—,
¿por qué me respondes?»

Mr Black me miró,
no sé si con enfado
o sólo con murria.

Después guardó silencio
hasta que los primeros
grises del amanecer
empezaron a dibujarse
al otro lado de la ventana.

Al sentir que llegaba el día
(digo yo),
Mr Black
me miró de nuevo 
y sin casi mover el pico
me dijo:
«Sí, se puede».

Y se marchó volando
en dirección al mar.

Lo estuve mirando
durante un buen rato.
Por su manera de mover las alas
y los destellos de la luz en su plumas
comprendí que había llegado
el invierno


Rescatado de los Arcones de la Posada.
He añadido las líneas finales, con la variante del Invierno,
que era el nombre (Mr Winter) con el que erróneamente
recordaba a este cuervo tan suyo.
Primera publicación: 11/10/13; a las 13:00 h.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Adele le da



Como sé que los generosos lectores de estas letras son gente muy especial, puede que hasta este momento usted no haya visto, o solo distraídamente, el vídeo de la última canción de Adele (arriba). Si es así, sepa que en el preciso instante en que haga clic en él se estará sumando a una muchedumbre (solitaria, por supuesto) que debe de superar ya los 400 millones de youtubers, a los que sin duda habrá que añadir algún milloncejo más de vevoístas o vimeístas, y cifras nada desdeñables de aficionados y usuarios de otras videorredes, amén (con porla) de los incontables zombis que se pasan media vida hocicando en los contenedores de la tele (y menos mal: estremece pensar qué podría pasar si nos faltara ese pienso).  

Esta canción, la última de Adele, en la que todo tiene la cocina de una campaña publicitaria que se vendiera a sí misma, dicen que está produciendo, sobre todo entre ellas, el curioso efecto de que quien la escucha siente un irresistible deseo de llamar a su ex, incluso aunque sea (fuera) de otro color (el recuerdo tiñe la realidad como mejor le peta) o ya de otra especie. 

El caso es que la voz de Adele es un prodigio. Incluso un prodigio inconsciente: he de confesar, no sin sonrojo, que después de años oyendo (que no escuchando), aquí y allá, algunas de sus canciones, y de haber disfrutado, en ese caso sí, muy particularmente de la inspirada banda sonora de Skyfall, la penúltima de Bond, pese a todo eso y otros equívocos en los que no me demoraré, hasta hace unas pocas semanas no sabía realmente quién era Adele. 

Ahora, y desde hace esas mismas semanas escasas, tengo algunos datos más. Pero confieso que, torpe y desagradecido que es uno, además de desordenado, con tanta lluvia digital por todas partes (y lo digo sin guasap), el fenómeno no me da más que para ilustrar un obvio, menguado y sin duda insignificante palíndromo. El que titula este post. Y que, por cierto, más que una sugerencia, es una incógnita no carente, creo, de poder fantaseador. ¿Qué, a quién, o a qué le dará, realmente, Adele?

(AJR: 3, 9; Palíndromos ilustrados, XLIV)

martes, 17 de noviembre de 2015

Lo que no puede el ángel



Vuelvo por enésima vez, sin comentar apenas nada, a esta escena de El cielo sobre Berlín, tan útil para cuando parecen perderse los signos que marcan el camino. Para momentos en los que nos sentimos, y acaso somos, espíritus extraviados. Para los terribles días grises de después. Para ahora.

domingo, 15 de noviembre de 2015

París bajo las sombras


                           De la ciudad herida
                                      oigo el caudal inmenso,
                                      de la sangre inocente,
                            la belleza tachada
                            sobre las flores rotas
                            del bulevar Voltaire.

                            Y veo que la luna,
                                              la luna ausente,
                                                                        cubre
                            con la cruz de su espada
                            desnuda
                                                  el odio seco,
                            atroz, irreductible,
                            la letal confusión.

                            París bajo las sombras,
                            sitiada desde dentro,
                            abrasada en el fuego
                            oscuro
                                                  de las hordas
                             que combaten en nombre
                             de la gran sinrazón.

                             ¿Será,
                                         como alguien dijo,
                             la primera batalla
                             de una guerra distinta?
                             Es la misma derrota
                             que trata de infligirnos,
                             aquí y allá,
                                                el Horror.

                             París tocado, herido
                             en sus venas profundas,
                             rota casi su alma,
                             capital del dolor...
                             París, bajo las sombras,
                             en busca de la luz.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Rulfo, de viva voz



Esta manera de «leer» a Juan Rulfo, con frituras y ecos como de dictado al fondo, pero en la propia voz del escritor, es una experiencia inolvidable. El texto («¡Diles que no me maten!», uno de los cuentos más desoladores de El llano en llamas) nos llega de una forma que lo vuelve una realidad física inmediata, muy poderosa, cercana a una percepción que roza los límites de la absoluta objetividad. Quiero decir que es así, sin duda, cómo Rulfo entendió el texto, que este era el ritmo y ese el fraseo con que resonaba en su cabeza, incluidas algunas licencias gramaticales que el texto escrito, o su edición, no se permitió. Y aunque su «realización» puede que no sea la más perfecta desde un punto de vista «interpretativo», sí es la más exacta. O, al menos, la que más cerca nos deja del espacio íntimo de la creación de estas palabras prodigiosas.

Rescatado de la arcones de La Posada. Primera publicación: 04/10/20013, a las 18:27.

Hoy, viernes 13/11/2015, en el Día de las Librerías y para conmemorar el sexagésimo aniversario de la publicación del otro gran título de Juan Rulfo, Pedro Páramo, la librería de Madrid que lleva el nombre del escritor mexicano ha organizado una lectura continuada de la novela, a la que me hubiera gustado sumarme. Como no me será posible, sirva esta republicación como reconocimiento y homenaje a una de las voces imprescindibles de nuestra lengua. Y con el añadido, además, de que otro gran autor mexicano, Fernando del Paso, acaba de ser distinguido con el premio Cervantes. 
Cuántas cosas buenas nos han venido de México, empezando por la labor de foco cultural que la librería del Fondo de Cultura Económica, recientemente reinaugurada, lleva décadas realizando en pleno corazón de Moncloa, al pie mismo de la Ciudad Universitaria. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

A modo de oasis


Sorbos de luz 
en las crines del viento:
nubes, palmeras.

Paraje del Mar Menor © AJR, 2013  


A modo de trasluz. La fusión sensorial e intelectiva entre imágenes y palabras, aunque sea una muy antigua retórica de la humanidad (seguro que el homo sapiens de Altamira ya le puso palabras al bisonte parietal), hoy hace posible un modo de expresión que las nuevas tecnologías vuelven inmediato. Y acaso más poderoso que nunca. El emisor (al que objetivamente podríamos llamar artista) debe saberlo. O, por mejor decir, no debería ignorarlo. De este modo, los dos poemas que he colgado arriba, la fotografía y el haiku, deberían ser capaces de crear en su confluencia un tercer objeto expresivo cuya existencia solo es posible (y perceptible) en la medida en que ambos producen sus efectos de forma simultánea. En clave realista, ambos comparten referentes inequívocos (luz, nubes, palmeras), otros sospechables (viento), mientras que sólo a la peculiar naturaleza sugeridora de las palabras corresponden criaturas, objetos, sensaciones o incluso conceptos como los enunciados por «sorbos de luz» o «crines del viento». Y sólo del poder de la imagen plástica derivarían las extensas sensaciones, tan difusas o precisas como el receptor logre identificar, que es capaz de provocar un paisaje mediterráneo. Ahora bien, unas y otras, palabras e imágenes plásticas, son hijas del mismo oasis que las engendra y, en su apareamiento, fundan un nuevo lugar común, tal vez un paraíso, cuyos habitantes son los hijos de la palabra pintada porque sí y la imagen que habla de sí misma. Es decir: el paraíso de la vida sensible alrededor. Si bien visto, claro está, desde dentro.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Muro



Por inevitable, pero también buscada, asociación de ideas (sin excluir la analogía, poderosa herramienta poética) busco y cuelgo este estremecedor fragmento de la película de Pink Floyd, The Wall (1982), que por pura casualidad zapeadora volví a ver hace dos noches en el canal TCM, cuando tan poco faltaba para el vigésimo aniversario del suceso del Muro (1989, es decir, siete años después; hoy mismo, a estas horas).

Hay muchas reflexiones posibles, pero puedo resumirlas en dos:
Primera. Los muros más difíciles de derribar suelen estar dentro.
Segunda. Los muros sólo es posible derribarlos, verdaderamente, desde el interior.
Y siempre nos quedará… Berlín.

Imagen superior: Fragmentos del muro en el Parque de Berlín de Madrid. Foto by xuanxu, tomada de Panoramio.

Seis años después rescato esta entrada del fondo de los arcones de la Posada.
Fue publicada el 9 de noviembre de 2009 a las 20.21. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

«Phone Home»: la profecía de ET



Creíamos que lo sustantivo del famoso mensaje de ET era el deseo de retornar a casa. Y así parecía entenderse con claridad en ese «Phone home» que se repite como un mantra en la que tal vez sea la secuencia central de la película. O al menos el momento en que la historia toma la dirección decisiva. Pero he aquí que la versión doblada al español que mayoritariamente vimos por estas tierras hizo algo más que popular una traducción, sin duda acertada en su significado, aunque carente de la contundente eufonía de la expresión inglesa: «Mi casa, teléfono». Una aposición que, al sustantivar las dos palabras, obviando la acción verbal también latente en el original, ponía en el mismo plano el destino y el medio, el viaje y el vehículo, la nostalgia y la habilidad.

Y hete (¡ET!) aquí que en la "traición" de esa traducción acaso estaba latiendo una profecía que hoy vivimos como cosa cotidiana y común: lo que ET estaba anunciando, entre nosotros, ¿no sería que en el mundo (del futuro) en el que él vivía su casa era el teléfono? Verdadera o solo ocurrente, lo indudable es que por acá así andamos, cruzándonos y a veces esquivando por las calles, en el metro, en los parques, por todos sitios, a gentes que viven en las pequeñas (o no tanto) pantallas de sus móviles, transformadas en sus auténticas casas, el principal lugar de residencia.

Una realidad que sin duda habría resultado algo más que extraña (ET) en aquel ya remoto tiempo en que el pequeño extraterrestre vino a visitarnos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Ellos y yo


Aquí el que se deja los pulmoncillos soy yo. Ellos se limitan a estar embobados. Y después querrán que repartamos. Pero no sé qué...

Fotografía tomada de aqui (y van tres).

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Entre dos luces



Todavía no sé si eres real.
Si no eres real sé todavía.
Sé real todavía si no eres.
Eres real todavía si no sé.
 Real no sé si todavía eres.
No sé si todavía eres real.

.
Calle del Toro Encohetado, Talavera de la Reina.
© AJR,2014

martes, 3 de noviembre de 2015

Sembrar sombra


Quisiera la escritura ser el doble del mundo,
sueña con tener órbitas,
gira en el interior de la cabeza
 creyéndose capaz de contenerlo todo.
Pero es solo un camino dibujado
sobre la piel desnuda de la página
al paso de esa yunta de domésticos
animales con los que cultivamos
los campos del Señor
y un día más de luz:
la ausencia, la paciencia.

(Viñeta medieval)

lunes, 2 de noviembre de 2015

Los otros


Y aquí seguimos, plantados ya en noviembre. Y ensayando duro. A ver si conseguimos un papel en la próxima peli de Amenábar.

Imagen, ya se dijo, tomada de aquí. Se agradecería identificación.

viernes, 30 de octubre de 2015

Fuegos de San Telmo



                     Pero no hay modo de decirlo, al menos
                     yo no encuentro la forma, ni la clave.
                     Y es que, si un cielo en el infierno cabe,
                     también el sol tiene los ojos llenos
                     de lágrimas de lluvia. Y son ajenos
                     al buen puerto los rumbos de la nave
                     que cruza con su estela, o vuelo de ave,
                     el cielo de mis días, los más buenos.
                     De los ecos de tiempos ya pasados
                     me asalta, entre dos luces, como un fuego, 
                     la alegría de su reminiscencia:
                     la belleza que aún veo en los alados
                     momentos de esplendor a los que llego
                     atravesando el mar de la paciencia.

(Imagen tomada de aquí)

jueves, 29 de octubre de 2015

La voz oval


Aquí estamos, en plena faena, saliendo de octubre y dispuestos a celebrar como es debido las fiestas de Santos y Nosotros. 

Fotografía de autoría incierta. Tomada de aquí.

(AJR: 3, 9; Palíndromos ilustrados, XLIII)

martes, 20 de octubre de 2015

El cara a cara Iglesias-Rivera: la banda sonora


Seguí con mucha atención el cara a cara de Salvados entre Iglesias y Rivera, bajo la convincente y perspicaz batuta de Évole, que ha vuelto a ser, en lo de la tele, el que más claro lo ve. Como han destacado ya muchos comentaristas, sin duda fue un debate distinto. Es lo menos que se puede decir. Basta oír cómo se explican algunos de los dinosaurios de la política que ahora abandonan el Congreso para darse cuenta de que ya ha caído el meteorito.Y no es que yo crea que este encuentro televisivo, tan impactante, vaya a cambiar nada. En lo absoluto (como rezan en México DF algunas de las prohibiciones de aparcamiento). Pero de lo que tampoco me cabe duda es de que marca un punto de no retorno en los usos y las relaciones de los políticos con los medios. Al menos si quieren ser mínimamente creíbles.

En cuanto a lo que dio de sí el encuentro, opino que el más favorecido por el desarrollo de la conversación fue Albert Rivera. Básicamente, porque a Pablo Iglesias se le percibió demasiadas veces haciendo esfuerzos por acercarse, en sus planteamientos y sus promesas, a unas posiciones de centro en las que su interlocutor se encontraba mucho más cómodamente instalado, como si fuera su lugar natural. Es difícil, aunque inevitable, hacer vaticinios. Pero me parece que el líder de Ciudadanos salió más reforzado de la cita que el de Podemos. Ahora bien, el partido electoral en danza no ha hecho más que empezar y las cosas pueden cambiar mucho, y por las razones que menos se esperan, en esta realidad de vértigo.

De los diferentes análisis y comentarios que he leído sobre el suceso, me ha resultado sugerente el artículo que Jesús Cintora, buen conocedor profesionalmente de ambos políticos (tal vez fue el primero que los enfrentó en un cara a cara), ha publicado en eldiario.es. Cintora termina su comentario citando dos viejas canciones correspondientes a las fechas de nacimiento de Albert (1979) y Pablo (1978), tiempos justamente anteriores a La Movida, y en los que aún no estaba claro que ciertas opresiones fueran a terminar algún día. Al volver a escucharlas, me ha asaltado la sospecha de si el dilema que se le va a presentar a una parte importante del electorado el próximo 20-D no pudiera ser semejante al de tener que elegir entre estas dos bandas sonoras de una época. Sin duda, hay más alternativas, pero es posible que las opciones decisivas se marquen por cuestiones como las que pueden diferenciar cosas así. Si tienen tiempo y les apetece, juzguen por sí mismos.







domingo, 18 de octubre de 2015

Él


Los ojos miran los ojos del espejo
y alguien lo observa en silencio.
¿De quién son esos ojos? No
los ojos que se ven en el espejo.
Ni tampoco los ojos que miran a esos ojos.
Los ojos del que observa
en silencio.
El dueño del secreto.

(Le llamaban Trinidad)

Imagen superior: panel de la exposición «Microvida. Más allá del ojo humano»,  
de Rubén Duro.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

El equipaje incierto

Óleo de Ricardo Renedo.
                     Siempre la poesía es otra cosa.
                     La cosa siempre otra es poesía.
                     Poesía: la cosa siempre es otra.
                     Es siempre poesía la otra cosa.
                     Otra poesía es la cosa siempre.
                     Cosa la poesía siempre: es otra.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Grafoterapia


[...] Aunque lo más importante de lo que quería decir tiene que ver con el peso curativo de la escritura. La escritura cura. No afirmo con ello que el hecho de expresarse por escrito sea la mejor terapia y la más asequible, que también, sino que la escritura manual, en su sentido pleno de ejercicio de grafomotricidad, es el más poderoso reconstituyente que conozco frente a los estragos de la vida diaria. Supongo que algo parecido les ocurrirá a los pintores con el dibujo o incluso, y hasta más probablemente, con la aplicación del color sobre el lienzo (o sus múltiples variantes).

El dibujo de la caligrafía tiene una virtud física, gimnástica, innegable, además de un poder visual evidente. Me paro a contemplar los trazos de estas letras que, ahora que se sienten observadas, sufren el efecto de la contemplación, el síndrome del testigo incómodo, y veo cómo perfilan sus cimas y sus pozos, qué gran poder de concentración hay en sus giros ovales, de qué modo oscilan sus posturas disímiles entre la fijeza del asceta y las volteretas del saltimbanqui, cómo bullen sus espacios vacíos, su entrañas en blanco, qué relieves acaba adoptando el mapa sobre el que, más allá de las manchas de tinta o de carbón que los crean, los signos insinúan y modelan un mundo indescifrable...

Hay, debe de haber, una continuidad natural entre la escritura manual y el dibujo. Una lógica común o algún parentesco entre los gestos compartidos de estas dos formas de abordar el mundo. Y puede que también detrás de ellas, de ambas, esté atrincherado, apenas advertido pero presente, el anuncio del cansancio que todo esfuerzo cognitivo lleva implícito. Porque es más fácil, y hasta más natural, esforzarse en la parte material o artesanal de la tarea de vivir, en vez de aventurarse por la solitaria avenida de pensar lo invivido. Así, la caligrafía y el dibujo serían una especie de aplazamiento, del reconocimiento de la imposibilidad del pensar a fondo sobre cualquier cosa, incluida esta frase. También la revelación de la inutilidad de querer reducirlo todo a un esfuerzo mental.

He aquí un gesto que se traduce en un acto vicario, incluso puramente mecánico, y que en realidad no es más que la prueba de una nueva huida del lugar de la lucha. Una forma de ponerse a salvo en un espacio (¿un cielo?) protector donde la conciencia no sea sólo dolor. Quizás para intentar zafarnos así, y mientras sea posible, del verdadero dolor, del que intuimos, apenas entrevisto, que no seremos capaces de soportarlo. O que la única manera de poder hacerlo será de nuevo, y una vez más, la máscara: sabernos otros, fingirnos otros, personalmente abolidos en todos los extremos que no cesan de arrasarnos.

Y así es como va creciendo, mientras la mano avanza a su albedrío, se diría que desconectada de toda conciencia (aunque no sea cierto), una experiencia que, al intentar apresarla y expresarla, constatamos que se revuelve sobre sí misma y siempre desemboca en el balbuceo de una caminata que nos lleva al centro del bosque de los signos vacantes. Ese espacio en el que las palabras, despojadas de todos sus sentidos, cuelgan de las ramas como los harapos del fin de una fiesta de la que sólo sabemos que ha tenido lugar en ese rincón de nuestra alma al que ya no podremos regresar nunca.

(Tiempo contado, sábado, 11 octubre 2014; 13:21)

Imagen: 
Las manos del poeta Rui Knopfli
Foto de J. F. Vilhena. Tomada de aquí.