viernes, 23 de mayo de 2014

Metáfora del pájaro


La osadía del pájaro es una traducción de su gorjeo, el canto firme de su ser en el aire, una respuesta que ilumina la mañana.

Hay en el pájaro tanto peso ideal, que su figura atraviesa la historia y sus contornos como una exhalación -flecha emplumada- y está presente en la raíz de los sueños, sean o no el fruto de ese impulso hacia la duración al que llamamos arte, e incluso en los silencios más bellamente construidos.

Los pájaros, que tienen en su herencia biológica huellas adivinables del temblor de la Tierra, cruzan de un lado a otro del mundo y salvan los escollos más salvajes para que no se borren las líneas de fuerza que impiden que los cielos se desplomen.

Nada hay más parecido al alma humana, incluidas su idea sensible y su fabulación, que la extrema levedad de un pájaro en nuestra mano convertida en cuenco.

Tal vez por eso, muchos de nosotros, al sostener esos cuerpecillos tan frágiles, sentimos la punzada de un antiguo terror.

Todos alguna vez fuimos un pájaro.


Imagen: La tierra de los mil pájaros.


(Rescatada de los Arcones de la Posada. Primera publicación: 12/06/09; 19:54)

12 comentarios:

Jordi Doce dijo...

Hermoso texto, sí señor. La foto es igualmente impresionante. Mil gracias. J12

Antonio del Camino dijo...

Alfredo, disfruto esta honda reflexión que, por fuerza, me lleva a San Juan de la Cruz. Coincido con Jordi Doce respecto a la belleza de la fotografía.

Un abrazo.

Antonio

Alfredo dijo...

Gracias, Jordi. Me costó un poco dar con la foto, pero al final apareció. Lástima que no sepa quién es su autor. Un abrazo.

Alfredo dijo...

Antonio, no estaba pensando en San Juan, sino viendo los juegos de un mirlo en el patio interior de la Posada, cuando escribí el texto. Aunque es posible que las «virtudes del pájaro solitario» y otras sugerencias puedan estar al fondo. Celebro que te haya gustado. Otro abrazo.

cristal00k dijo...

Pues visita a menudo ese patio, amigo Alfredo, si ello se traduce en textos tan bellos y profundos como éste.
Que acertado eso, de que nada hay más parecido a un pájaro que la idea que tenemos de la alma humana.
Un abrazo para tí y otro para Pancho amigo.

Lily dijo...

...y el pájaro regresó a la eternidad...hasta su próxima migración.

Lily

Alfredo J. Ramos dijo...

Cristal, Lily: sois muy amables. Gracias por la visita.

Anónimo dijo...

Querido amigo:

Los antiguos mesopotámicos consideraban a los pájaros animales sagrados, quizás porque sus huellas impresas en la arcilla les recordaban los signos de la escritura cuneiforme.

Pájaro y escritura. Pluma, palabra y vuelo. Misterios de la vida para seguir viviendo... o volando.

S. P.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, anónimo o anónima S.P. Vivir y volar no es que sea lo mismo, pero pueden llegar a parecerse más de lo que pensamos. Lo de los mesopotámicos me parece una hermosa precisión.

MATIAS AMICI dijo...

muy buen texto. Compartimos los pájaros.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Amici, y bienvenido. Acaso también compartamos el vuelo.

Anónimo dijo...

muy bonito pero estaba buscando una metafora. pero me ha encantado