viernes, 1 de noviembre de 2013

Cantos rodados

Reflejos de agua y piedra, en el alto Manzanares. © AJR, sept 2013


Nada queda sin nombre
(Naquesune)

*

Láminas negras enmarcan la inocencia del atardecer en el fondo del valle o en el fondo de un vaso
(Nequesune)

*

Entre nosotros tronco se extiende un hilo de seda que aún gotea
(Niquesune)

*

Ahora hay bajo los álamos sombras que recuerdan los días de la bomba
(Noquesune)

*

Pisadas como músicas perdidas en la hierba
(Nuquesune)

*

Y en los bancos del parque hay zombis que consultan su saldo de vidas en el iPhone
(Naquesune)

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Excelentes aforismos, Alfredo.
Ahora: ¿naquesune?, ¿nequesune?, ¿niquesune?, ¿noquesune?, ¿nuquesune?, y otra vez, ¿naquesune?
(Mi ignorancia, aquí, me hace caminar sin brújula.)

Abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio, una vez más. En cuanto a tu interrogantes, siento no poder despejarlos. Pero te aseguro que tu favorable ¿perplejidad? no obedece a ninguna ignorancia. Aunque sí es posible que tenga que ver con lo de ir sin brújula (ya que lo dices). Son nombres, sin más (sin menos), incluso algo así como nicks de un grupo con aire de familia. En su origen, estaban en relación directa con la primera frase (y tal vez la única a la que calificaría de "aforismo", y no sin dudas), Míralo, si te parece, desde esta perspectiva: «Si nada (hay) sin nombre, parece lógico que no haya nombre sin nada...» Pero me paree que lo único que hago es liar más la cosa. O sea que... Otro abrazo