miércoles, 28 de agosto de 2013

Seúl blues


Hay cosas que existen con solo pensarlas.
Parece que el cuerpo les sale del alma.
Son hijas de dioses que habitan la casa.
Son voces que nacen de una luz extraña.
Hay sueños sin nadie flotando en el agua.
Reflejos vivientes entre las estatuas.
La sombra no nombra ni tacha palabras.
Hay voces a veces que tiemblan. Soltadlas.





Hace días que tenía anotado el apenas perceptible palíndromo que da título a esta entrada. Desde el primer momento me pareció lleno de promesas, aunque mis expectativas apuntaban hacia terrenos estrictamente narrativos. En concreto, hacia alguna secuencia de cine bélico que ideaba atrapar en las escuetas líneas de un micro, del que lo único que entonces sabía era que en él sonaría de fondo el ruido de la lluvia confundido con el tableteo de una ametralladora. Pero he aquí que la otra noche, viendo en La 2 un programa dedicado a los festivales del verano, se me apareció en todo su esplendor la cantante coreana, nacida en Seúl, Youn Sun Nah. Y comprendí que esa frase, sencilla y perfecta en su reflejo, no era más que el heraldo de su llegada. Una llegada que, oh azar favorable y significativo, se produce justamente hoy, 28 de agosto, día en el que la gran artista, de prodigiosa voz y gestos de seda (persíganla en Youtube), cumple 44 años. Cifra también cabal, para que todo vibre. Ya solo falta que, clin, clin, clin, esta noche caigan algunas gotas. Por san Agustín. 

2 comentarios:

Miguel Ángel Pacios Ramos dijo...

Encantado de leerte,Alfredo.
Estou compartindo todas-las tuas entradas, no meu muro de facebool, espero que non che importe..
Unha aperta...

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Miguel. No solo no me importa sino que te lo agradezco: al fin y al cabo, escribimos para que nos lean. Disfruté mucho con el relato de tus andanzas cerredanas. Y estoy a la espera de nuevas entregas. Que no decaiga. Otro abrazo (e cuidado co lume!)