martes, 13 de agosto de 2013

Los persas, Repsol

Al mirar por el espejo retrovisor, mientras abandonaba la gasolinera, caí en la cuenta de que hay destinos que vienen de lejos. De muy lejos. No van a creerme, pero el empleado que me cobró llevaba su nombre bien visible en una especie de placa prendida del bolsillo superior de su mono de trabajo: «Darío Ciro». Mientras me tendía las tarjetas ya pasadas vi en sus ojos el destello inconfundible que dejan las noches del desierto. La sed de sal. El eco de quien ha bebido en pozo amargo.





Estación de Servicio Los Almendros de Pozoamargo.
Foto AJR, 2013

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Redondo. Genial el palíndromo. Muy bien tirado, así como esa historia tan humana y tan ignorada.

Abrazos.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio. Un gozo tus palabras. Más abrazos.