miércoles, 3 de abril de 2013

La realidad


El último episodio inédito de Black Mirror ha llegado a la Moncloa (perdón, a Génova). Lo llaman rueda de prensa y no lo es. No pasa de ser un busto parlante y no hay prueba alguna de que no sea un teleñeco. Lo dice bien claro: «No se trata de ocultar, ni de trivializar, etc...»  Es solo televisión. La última, más refinada y olorosa forma de telebasura. Es lo que hay.

Imagen tomada de elpaís.com

4 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Lo que no se acaba de entender (bueno, sí; hay que conservar el puesto de trabajo, y los medios, como empresa, ya sabemos cómo funcionan) es que a este otro lado de la pantalla haya tanta gente observando y, se supone, tomando notas. Lo que tú dices: telebasura.

Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Es todo tan surrealista. Como un extraño ensayo de un apocalipsis sin jinetes ni final de verdad. ¿No te da la sensación de que cada chorrada nueva es un nuevo capítulo de un cataclismo que nunca acaba de hacer clack?

Alfredo J. Ramos dijo...

Sí que resulta llamativo, Antonio, aunque como bien dices sea explicable y hasta comprensible, esa sumisión de los periodistas que aceptan estas burlas cada vez más a menudo: empezaron siendo una excepción alarmente, ahora son norma. Es una degradación del oficio de informar que debería denunciarse, o al menos no servirle de coartada. Y es, además, otro ejemplo de la perversión del significado de las palabras. A este paso vamos a tener que inventarnos un nuevo diccionario, aunque me parece que la mayoría de sus páginas acabarían estando llenas de tachones. Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Una extraña extrañeza, Olga, o algo así. Tal vez estemos todos ya tan "espectacularizados" que, en efecto, lo que parecen terribles trompetas del fin de los tiempos... al final resultan flácidos matasuegras en manos de un grupo de sonámbulos recogiéndose de una farra nocturna. Me llama mucho la atención, con todo, que tengan tanto éxito últimamente las películas de zombis. Gracias por pasarte y comentar.