domingo, 7 de abril de 2013

Blancos


solo el poema
puede decirte
lo que no sabes

esa es la ciencia
seguir el rastro
de una palabra

aún no nacida
que se presiente
como un chasquido

un rumor leve
entre los pliegues
de la mañana

bola de aire
que va, que viene
que viene y va

marcando un surco
desde el cerebro
al corazón

y luego vuelve
del corazón
hacia el cerebro

un rumor leve
entre los pliegues
de la hora tercia

mientras prosigue
el traqueteo
del tren que cruza

vastas llanuras
árboles móviles
cruces al fondo

las cresterías
tal vez nevadas
de las montañas

un rumor leve
entre los pliegues
del mediodía

el dolor justo
de lo que falta
y el viejo instinto

que te conduce
hacia las grutas
en las que viven

la criaturas
aún no nacidas
y sus cenizas

un rumor leve
entre los pliegues
del meridiano

todo lo miden
polvo en la luz
estas palabras

hojas caídas
que el viento arrastra
hacia el poema...

3 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

El poema define lo que intuyo / antes de rastrear por el poema, decía yo en un soneto ya lejano. Con el mismo mensaje (visto desde el otro lado del espejo) nos envuelves en este "Blancos" que tan bien fluye y define el hecho creador. El ritmo sincopado del pentasílabo agiliza la música y funde forma y fondo en perfecta sincronía.

¿Hace falta decir que me ha encantado?

Abrazos.

virgi dijo...

El viento lleva y trae las palabras, tal como la vida nos lleva de un sitio a otro.
Me ha parecido precioso, un abrazo

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio, Virgi, por la permanente complicidad.