sábado, 23 de marzo de 2013

De Bebo bebed


Recuerdo bien la luminosa mañana de invierno en que la radio me despertó con los compases de Lágrimas negras escanciados por la voz canalla de El Cigala en perfecta sintonía y coloquio atento con las notas pulsadas por el maestro Bebo Valdés, ese hombre al que daba gusto verlo andar, reír, mover las milagrosas manos sobre un teclado que parecía el retrato de su alma, y que ahora acaba de comenzar su nuevo viaje. No se me ocurre mejor forma de honrar al creador de tantas horas de felicidad rítmica y sentimental que con el consejo de ida y vuelta que encabeza estas líneas, una invitación a seguir frecuentando su fuente. Y a beberse esas lágrimas negras, literales en más de un sentido, que tanto bien pueden hacernos.

[AJR, 3:11, Palíndromos ilustrados, 14±]

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Excelente homenaje. Sin duda, un gran pianista. Y, por los signos externos, también parecía un gran hombre. Descanse en paz.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio. Hoy le dedica Fernando Trueba en El País un interesante artículo, con un buen retrato humano.