sábado, 9 de marzo de 2013

Almodóvar reinventa el astracán


Éramos pocos y parió Almodóvar. Se decía que el tantas veces genial cineasta manchego (he visto todas sus películas: hay al menos media docena que me parecen excelentes) volvía a la comedia para salvarnos de la pesadumbre que lo está agostando todo. Que Los amantes pasajeros (¡qué buen título!) era el retorno a su cine más chispeante, divertido y transgresor. Un reencuentro con la truculenta gracia almodovariana en estado puro. Y que, además, ofrecía una metáfora de la situación nacional llena de lucidez, de acidez, de crítica inteligente y, lo que aún resultaba más esperanzador, de consuelo.


Pues bien, Carlos Boyero, que en su crítica del filme se ha atrevido a decir que siente «vergüenza ajena» (lo que es mucho decir, además de poco creíble), no sólo tiene razón en su rechazo frontal de la película, sino que, a mi entender, se queda corto en su análisis cuando retrotrae su filiación a las «españoladas» sesenteras y setenteras de Mariano Ozores, el más casposo cine nacional. A mi me parece que lo que Almodóvar reinventa o perpetra en Los amantes pajilleros (título más adecuado) es el astracán con pluma: una variante de aquellas piezas teatrales disparatadas y supuestamente cómicas que tanto éxito púbico (sic) tuvieron hace ya casi un siglo y que, como puede verse ahora, con solo cambiar al "fresco" o pícaro de entonces por un trío de locas mariquitas, siguen pegadas a la piel dramática del ingenio peninsular.


El atracón (¿astracón?) de plumas a que nos somete la última de Almódovar, con su desfile de escenas deshilvanadas, carentes de un verdadero guión, romas de humor, muchas veces mal interpretadas y hasta con ostensibles fallos de maquillaje (¡quién lo diría!), es un disparate de tal calibre que resulta difícil pensar que no sea completamente intencionado; es decir, una mala peli hecha mal aposta. Si pese a todo van a verla, ya se percatarán de que una casi inaudible pero ronca voz en off repite varias veces a lo largo del metraje esta cantinela: «Yo soy Almodóvar y hago lo que me sale del chocho». Y lo dice. Y lo hace. ¿Será por eso por lo que algunos críticos han sacado a colación, en sus sofisticados comentarios de la obra, nada menos que El origen del mundo, el famoso cuadro de Courbet?

En la sala, con poco más de media entrada pese a ser el día del estreno, se oyen algunas risas, que se adivinan jóvenes. Pero parece que lo predominante entre el público es un gesto de expectación, alentado por el colorista arranque de los créditos de Mariscal y por una confidencia prometedora de Lola Dueñas, en la segunda secuencia. Aunque poco a poco todo se va transformando en perplejidad (¿o es solo somnolencia?), un poco de impaciencia (¿pero esto no cambia?), para terminar en tedio o hasta en fastidio. Es probable que, junto a la ya clásica división de opiniones irreconciliables que suscita el cine (y la figura) de Almodóvar, se esté abriendo paso una brecha generacional. O puede que haya asuntos de contoneo emplumado y basto mamoneo que sólo resultan graciosos a ciertas edades y en ciertos momentos. Al abandonar la sala, lo que veo sobre todo son rostros serios, incluso con síntomas de fatiga. «Ven a llorar en mi hombro la hora y media perdida», le dice un cincuentón a su acompañante, algo más joven. «¡Y los 9 euros tirados!», le contesta ella. Y ambos, ahora sí, ríen. Aunque no parecen saber muy bien por qué. 


11 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Lo malo de estos "revolcones" es que, al final, uno tiene que ver la película para confirmar si coincide con la opinión del crítico. Y luego, claro, resulta que coincide y se dice aquello de "por qué no me fiaría de lo que leí." He ahí el dilema.

Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Es verdad lo que dices, Antonio. Por eso no insistiré más. Así que vete a verla y después nos cuentas... si aún te queda humor. Me encantará conocer tu opinión. Otro abrazo.

virgi dijo...

Me gustaron sus primeras películas, ahora hace tiempo que ni lo veo ni lo veré.
También leí a CB, así que no iré seguro.
Besos

Navajo dijo...

Se desprende de tu comentario (y de la crítica de Boyero) que Almodóvar ha vuelto a la comedia, pero la comedia no ha vuelto a él. Una pena, porque también en el melodrama parece haber sido abandonado por la musa. Después del invencible fastidio que me produjeron sus dos últimos títulos, confiaba en estos “pasajeros” (por cierto, muy apropiada tu retitulación), pero visto lo leído me ahorraré los 9 euros.
Un agradecido saludo.

manipulador de alimentos dijo...

Esto ya es un clásico. Nueva película de Almodóvar, 'Los amantes pasajeros', y la réplica rebotada del cretino, con más o menos razones, Boyero. Luego, la veremos, y entre 'caca' y genialidad, por allí la encontraremos. Un saludo!!!!

Navajo dijo...

Alfredo, ya ves lo que pasa cuando desactivas el robot cancerbero: se cuela el spam.

L.N.J. dijo...

Qué extraña sensación, no sentir nada ante tal crítica. Será que una se va acostumbrando a que crean que nos podemos tragar cualquier cosa.

Saludos.

L.N.J. dijo...

Perdón, lo digo por la película.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Virgi. Me parece muy respetable tu decisión. A mi me sigue interesando el cine de Almodóvar en toda su carrera, aunque creo que los resultados son a veces desiguales. «Volver», que no es de la primera época, me parece uno de sus mejores títulos. Pero esta última (al igual que, por ejemplo, Kika, con la que acaso esté emparentada vía disparate) bien podría habérsela ahorrado. Un beso (y disculpas por la tardanza en contestar).

Alfredo J. Ramos dijo...

De nada, Navajo, no tengo ninguna duda de que sabrás aprovechar muy bien los euros salvados. Dudo mucho que Almodóvar se haya tomado verdaderamente en serio esta película. Tengo la impresión de que ha optado por tirar por la vía más fácil, como el que se deja ir por la pendiente de contar siempre el mismo chiste confiando en que se le seguirán riendo las gracias. Tampoco, como a ti, me convencieron sus dos últimas pelis, aunque he de confesar que la revisión de La piel que habito, pescada hace un par de noches en la tele, me dejó mejor sabor de boca que la primera vez. Algo parecido me ocurrió años atrás con La mala educación, que inicialmente también me resultó desenfocada y frustrante.

Un abrazo (y gracias por el aviso del sumidero de "troles"; no sé si habrá una forma de arreglarlo sin caer en el cognazo de las trampas anrirrobots... Indagaré.)

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias L.N.J por la visita, por tu comentario y por la aclaración. Un saludo.