viernes, 28 de diciembre de 2012

Puertas



¿Y qué me dices del extraño placer de mezclar cosas que nunca han estado juntas, simplemente por amor de lo que, con su voces, con sus ojos y sus manos, nos reclama? ¿No hay en ello un signo de verdadera creación, de osadía necesaria, una inocencia indestructible? Llama a esa puerta. Detrás estás dentro.


Viejo portalón en Talavera de la Reina.
 © AJR, 2012.

2 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Por supuesto. Sin mezcla o combinación se agotan las posibilidades creadoras del hombre. El cóctel de conceptos puede ser exquisito o mediocre, pero es lo que hicieron los antiguos cuando crearon dioses y mitos, caballos alados, palabras con letras, frases con plabras, figuras geométricas que fraccionaban la realidad para luego levantar castillos (en el aire y en la tierra), números con los que agrupar aciertos y fallos ... y siempre, todo eso, tenía algo de llamada a las puertas del cielo. Esa inocencia indestructible. Que nos quede alguna para este nuevo año. Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Muchas gracias, Olga. Disculpa la tardanza en contestar, pero he estado offline durante los primeros días del año. Me parece muy atinada tu reflexión, llena además de buenos ejemplos. De 2013 sabemos que no será un año inocente, pero tal vez esté en nuestras manos enderezar rumbos que tampoco están escritos. Y los "escritos" no son una apuesta menor en ese empeño. Que no decaigan. Un beso.