jueves, 6 de diciembre de 2012

Pontifex (una cábala)


El Gran Inquisidor, despistado en su lucha contra el mal, no se dio cuenta de la deriva inicua hacia la que lo estaba llevando el peso de la púrpura, unido a un lento pero visible desfallecer de los sentidos que empezaba a anularle la capacidad de raciocinio claro y distinto, largo tiempo adiestrada, y con tanto provecho, en las lecciones del Aquinate. El caso fue que, tras conseguir controlar la escena y la liturgia durante años, y después de ganar pericia artística en infinitas representaciones que cada vez parecían menos teatrales, vino a sucumbir al canto seductor y posesivo de un pájaro mendaz cuyo twiit-twiit le nubló la razón completamente. Fue entonces cuando decidió poner en pie el muñeco @pontifex y eligió para hacerlo tal día como el 12.12.12, sin percatarse (¿o acaso si?) de que ese guarismo lo convertía, a los ojos de todos, incluso de los menos avezados en cábalas y símbolos que cifran en el 666 el nombre de la Bestia, en el exacto, preciso, incontestable doble del diablo.

El papa Silvestre II y el Diablo. 
Página del Cod. Pal. germ. 137, Folio 216v Martinus Oppaviensis, Chronicon pontificum et imperatorum, ~1460. 

4 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Todo me da tanto miedo.

Antonio del Camino dijo...

Renovarse o morir. Lástima que sólo lo hagan en los signos externos. Y en cuanto a lo del diablo, acaso cara y cruz de la misma moneda.

Abrazos.

virgi dijo...

No soporto las cretinadas de la Iglesia. En vez de ocuparse de cosas importantes...
Besos

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, a los tres. Hoy, día de marras, comsummatum est, como diría el otro. Parece que el nick arrasa y ya circulan por la red todo tipo de variantes, desde la meramente higiénicas, al estilo Pontispontex, hasta las más picardeadas, como ese Pontisex que parece que levanta pasiones...