lunes, 30 de julio de 2012

Romper cadenas...



Es hora de romper las cadenas.
¿... Y por qué no empezar por las que más visiblemente, pero también a lo tarzán (o sea, a la chita callando, perdón), están enrareciendo de tal modo las comunicaciones entre ciudadanos cibernautas, que hacen que muchas veces no haya más que ruido de añicos por doquier?
Me refiero a esas cadenas de internet, formadas por mensajes que se rebotan sin ton ni son, incluso muchas veces sin que sus emisarios sepan bien lo que envían, y que hacen ir de aquí para allá tantos bulos y tantas memeces... Sí, es hora de romper las cadenas.

El bulo se sabe de base soluble.
Pero muchos que lo propagan, no.


3 comentarios:

Carlos Medrano dijo...

Tal vez, querido Alfredo, te refieres a la avalancha de mensajes reenviados con power points, chistes, convocatorias, denuncias... que cada día llegan al buzón de nuestro correo electrónico, ocultanto a las escasas cartas personales que aún se hacen. (Y que supongo que las nuevas generaciones -la ESO al fondo- no habrán practicado nunca, como cada vez menos la lectura)

Y el problema es ese: gente que usa el correo a diario para esta tarea de copia y pega y a la vez incapaz de escribir la mínima carta para contar algo u opinar en un diálogo de intereses comunes. Yo procedo y valoraba el correo postal guardado por años con una cinta o en cajas, y reconozco que mi correo electrónico necesita un vaciado de esas posibles más de 2000 cartas llenas de archivos adjuntos que me recuerdan tantos canales de televisión que tampoco miro y me han hecho prescindir casi del todo de este otro medio.
Al final, el ruido de lo vacío (Facebook tiene mucho de esto) conducirá a algunos a redescubrir el silencio y el diálogo con uno mismo. Por eso nos reconocemos. Un abrazo (Yo creí en el ordenador como la prolongación de un libro, con esa agilidad de su naturaleza interactiva y multimedia, más que en una consola de videojuegos. Ese uso, al menos, es posible y lo conocemos)

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, querido Carlos, qué gran alegría retomar el hilo (nunca perdido: de cuando en cuando viajo a tu isla). Sí, me refiero expresamente a eso que dices en tu primer párrafo, un fenómeno nada nuevo en este medio, pero que en estos últimos días o semanas me parece que se ha recrudecido, e incluso ha dado un salto al socaire del malestar generalizado en que vivimos y el descrédito casi absoluto en que están tantas cosas, con la política y los políticos a la cabeza.

El caso es que me parece que esas cadenas de propagación de bulos pueden convertirse, si es que no lo son ya, en una herramienta de falsificación de la realidad y, en consecuencia, en generadores de estados de opinión basados en medias verdades que sirvan de caldo de cultivo a intereses espurios. Dicho en otras palabras, nunca el populismo tuvo a su alcance un arma tan poderosa y supuestamente eficaz, así que haríamos bien en estar atentos, no solo para que no nos pille por sorpresa sino para combatirlo: romper esas cadenas me parece un paso importante.

En cuanto a lo que dices de las redes sociales, aunque las frecuento poco, tengo la impresión de que son, sobre todo desde el punto de vista cuantitativo (que es el que más se exhibe a través de los ya fastidiosos trendings topics y otros podios efímeros), un clamoroso e inane diálogo de sordos que, como apuntas, revelan la aparente estupidización masiva (y más iva, que también habrá que pagar por ella).

Ahora bien, ¿qué culpa tiene de todo esto la red como tal? Creo que ninguna: Internet me sigue fascinando, pienso que supone un salto cualitativo en las formas de transmisión de la cultura y, a la larga, en la creación y en el arte, y me sigue pareciendo un recurso potencialmente revolucionario. Ya ves que, pese a todo, soy optimista. Habrá un día en que todos, al levantar la vista, podamos ver que el silencio es un preciado valor en alza... Confío en que no sea el silencio de los corderos, y mucho menos el de los camposantos, aunque esos, por lo menos el segundo, también han de llegar, inevitablemente.

En fin, querido amigo, ha sido un placer platicar un poco contigo en esta madrugada final de julio, día en que se cumplen años (creo que 68) de la desaparición del piloto Saint-Exupéry en vuelo de reconocimiento... (acabo de estar trabajando con el amigo del pequeño príncipe para una texto escolar y el cierre me viene al pelo... )

Un abrazo y buen verano.

Carlos Medrano dijo...

Entrañable el diálogo. Sobre tu valoración de internet estoy por completo de acuerdo. Admirables sus posibilidades, independiente de usos vacíos.

Y no creo que haya sido casualidad esa mención solapada a un poema canción de J. A. Labordeta: Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra llamada libertad.

Desde ella y desde el corazón del amigo, un cálido saludo. Y como ves, siguen las resonancias. Quien quiera, que amplíe la cadena. Abrazos.

pd: aunque se hable y entremos en crisis, no me guste nada lo que se nos impone, y puedan ser meses y años duros los próximos, algo me dice que no debo renunciar a nada de lo que tiene profunda importancia en mi vida y la vida. Sobre todo, porque lo que tiene relieve (y más a estas alturas de la edad y el paso del tiempo) no lo quiero ver nunca de rodillas, sino demostrar que guarda toda la importancia de las respuestas propias y el pulso no sometido de las pasiones. Cualquiera de ellas, desde las mayúsculas a la cotidiana delante de una cerveza.