jueves, 24 de mayo de 2012

Tendil

Panorámica del Mar Menor. © AJR, 2012

Este poema carece de intenciones.
No busca ni desea lectores gratuitos.
No implora en el mercado su ración de tristeza.
No admite condolencias ni aguanta carantoñas.
Este poema tiene voluntad propia.
(Y una extraña tendencia a la asonancia.)
Desafía el recuerdo que quiere reducirlo.
Lucha sobre la raya misma del sinsentido.
Retrocede si alguno de sus huesos suena a hueco.
Y después de ponerse derecha la corbata,
este poema escupe limpiamente
lo que sobra.
Y se calla.
Definitivamente, no sé qué hacer con él.
Tal vez lo mejor sea
dejarlo.
A ver si aprende quién...
¿quién manda aquí?


(«I wonder what an 'intention' means», T. S. Eliot, cit. por M. Oakeshott, cit. por J. A. Valente, Diario anónimo, 44.)

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Alfredo, me has dejado sin palabras. La pregunta final, y no digamos nada de su posible respuesta, es, como suele decirse, "para nota". Lo mismo que el primer verso, rotundo y, sin embargo, sugerente puerta de entrada al resto del poema. Lo dicho: sin palabras.

Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio. Le daré al poema un capón por dejarte sin palabras. ¡Qué insolente! (y tú, qué generoso, siempre). O mejor le pondré de cara a la pared. Otro abrazo.