miércoles, 29 de febrero de 2012

Quadrophenia


Y qué fue de los mods que nunca fuimos?
De qué nos alertaba aquel incómodo gesto desafiante en la cara partida de los rockers?
Cuántas veces cruzamos cabalgando en el humo de nuestra rebelión la cresta acantilada de las playas de Brigthon?
Por qué tiritábamos siempre en el hospicio rapado de nuestra lejanía?
Qué sombras inquietantes se agitaban sobre las pantallas de las noches sin fin?

Nunca logramos entender del todo los mensajes cifrados de estas músicas.
Pero nunca dejaron de llevarnos al fondo de una profunda incertidumbre.

En tiempos de penuria hubo luces que nos hicieron creer en otros mundos.
Ahora que también hemos perdido esta otra fe miramos cara a cara a la fuente de la disolución:
De ese manantial puro aún nos alimentamos.
Y todavía nos sentimos capaces de escarbar debajo de las hojas putrefactas hasta encontrar el brillo del tesoro que escondimos una tarde de jueves o de miércoles raro por bisiesto.

(Esta noche en La 2 proyectan Quadrophenia. Eso es todo).



Para mejor sonido:



Imagen: respuesta de Google ante la petición «Acantilados de Brigthon». Tomada de aquí

6 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Alfredo, aunque tú ya sabes que yo, al igual que el protagonista de la primera película de Trueba, Ópera prima, me quedé en Mozart. Beethoven ya me parece ruido, vengo a identificarme con este poema cargado de preguntas, en un tiempo en que éstas son cada vez más necesarias (única forma de encontrar respuestas). Aunque no vi anoche la película, tendré que llegar a ella algún día. De The Who, en su día, escuché repetidamente "Tommy", en la versión aquella en la que colaboraban, entre otros, Eric Clapton, Tina Turner, y hasta Jack Nicholson.

Jo, qué tiempos aquellos...

Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Mi novio era mod (creo que mi marido lo sigue siendo o, al menos, ve esta película de vez en cuando y yo lo miro a él y veo cómo va cambiando. Creo que para bien;-)
La verdad es que a nosotros ya nos llegó con algo de retraso, nos llegó a principios de los ochenta una cosa que había pasado mucho antes, pero prendió en algunos corazones. Los Mods son gente especial. Y eso está por encima de los registros del tiempo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Tommy es la "pareja natural" de Quadrophenia. De hecho, yo vi por primera vez las dos películas juntas en un programa doble que durante meses pusieron en el cine Covadonga (donde por algún tiempo estuvo también la Filmoteca) y que se encontraba muy cerca de donde escribo estas líneas. Hace ya tiempo que lo derribaron. Curiosamente en su lugar hay hoy un restaurante Hollywood.

Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

El tiempo todo lo cura, Olga, e incluso la nostalgia puede llegar a utilizar "armas" insospechadas... ;-) Tienes razón en la tardanza con que llegó aquí la moda mod, como tantas otras. Y supongo que lo que había de imperecedero en ella es la energía juvenil que quiere que el mundo sea un lugar maravilloso (y en este caso, con una peculiar elegancia), un sentimiento que han compartido muchos movimientos juveniles, aunque con acentos y estéticas muy diferentes.
No sé si el novio que dices que era "mod" (no fue mi caso) es el mismo marido que sigue viendo Quadrophenia (yo también lo hago: y aún me emociona) y que mejora con el tiempo (a ello también me aplico, aunque no sé con qué resultados...).
Muchas gracias por pasarte y comentar. El robot que debo (de) ser me impidió la otra noche dejar una nota en tu poderosa «Miliciana», tan rotunda.

virgi dijo...

Conocí esta historia casi desde su origen. Alguien (que ahora es mi compañero) lo trajo de Londres y nos lo puso como un tesoro. Aprendí mucho en esa época, como el gran Cohen, que ya viste (gracias) en mi post.
Otro abrazo (ya hoy te he dado un par de ellos)

Olga Bernad dijo...

Sí, aquel novio es el marido (soy así de sosa;-) Pero la peculiar elegancia de los mods es lo que tiene, que algunos la guardamos para siempre.

Tendremos que comentar en los post de los amigos en nuestros momentos menos robóticos. Cada día nos controlan más, jo. La miliciana le agradece igualmente la intención.