jueves, 6 de octubre de 2011

Anacroaristocráticoesperpentonirismo


Desde el lugar de le televisión apagada, a la hora de la siesta, me llega un sordo rumor: «La duquesa de Alba ha contraído matrimonio con Alfonso X». Me pareció oír después que alguien se arrancó con una cantiga, pero debe de tratarse de un error. (¿Claro!: Díez vale X),

Los ecos de la marea son tres palabras con nombre propio de los que no explicaré sus circunvoluciones (sírvase usted mismo):

Esperpento (aquí se comenta sin nombrarlo).

Esparadrapo (no consigo recordar la obra teatral aquella, probablemente de la rama del absurdo, en la que había un personaje con este nombre, pero lograré dar con ella).

Anacroaristocráticoesperpentonirismo (palabra transatlántico recién inventada con vocación alejandrina: que yo sepa, no es ninguna enfermedad, aunque los síntomas asustan mucho).

Y sobre las ausencias, se comprenden. Especialmente una. Yo estoy seguro de que Goya tampoco se hubiera personado. O solo con el propósito de tomar apuntes para alguna de sus pinturas negras.


Músicos de Las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.
Imagen tomada de este blog

4 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Alfredo, te has ganado el alto y justo título de "inventor de palabras", que ya otorgara Cela en "La colmena"; aunque, para ser sincero, no recuerdo muy bien si este título era parte de la novela (leída hace más de 30 años)o sólo aparecía en la versión cinematográfica, en la que era el propio Cela el que calificaba como tal. En cualquier caso, tu palabra --que también me lleva al hallazgo de Michel Ende en "El ponche de los deseos"-- define con suma precisión un nuevo episodio de folclore hispano, al que entre mantillas de ciertas presidentas de comunidades y actos como éste parece que volvemos irremisiblemente. Ver para creer.

Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio; de «muñidor de palabros con vocación de trolebuses» sería más bien ese título que tan gratamente sugieres. El caso es que me apeteció ponerle unos faralaes (o así) al sobresalto auténtico que me produjo imaginar un enlace de la Duquesa con el Rey Sabio: ya se sabe que en la hora de la siesta no es difícil confundir el linaje de los Díaz con el ordinal de un rey, y más si éste va disfrazado en romano...
Por otro lado, veo con placer que hoy, en El país, José María Ridao coincide en convocar (en su caso por extenso y con no poca maestría) las pinturas negras de Goya como crónica visual pausible del evento: se puede leer aquí aquí.

Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alfredo J. Ramos dijo...

Fe de "ratas" de mi comentario anterior (para que CM, con toda la razón además, no me llame al orden):

1. Donde dice "va disfrazado en romano" debe decir "va disfrazado de romano".

2. Donde dice "aquí aquí" debería decir "aquí".