lunes, 26 de septiembre de 2011

Hum@redas


Mientras a golpe de ratón desenrollo de este a oeste 
uno de los manuscritos del Mar Muerto 
la luz de la Posada parpadea 
y en el reflejo de la pantalla veo o creo ver 
cómo en medio de la sala a mis espaldas 
surge del suelo 
igual que aquellos tulipanes psicodélicos brotando del asfalto 
la imagen tantas veces acordada de la Torre de Babel 
con sus pisos roídos por la ira divina 
y el hormiguero de hombres de todas las razas 
entregados a la absurda tarea 
de enladrillar el cielo y sus tropismos. 
Temblor y hastío: 
nunca pensé que la fascinación 
pudiera ser un rito semejante 
a la osadía de rasgar el muñeco 
para explorarlo a fondo 
y encontrarse de pronto con las manos 
por completo atrapadas 
en el minucioso desorden del serrín. 
No se puede buscarle sentido al sentido. 
No se explica la respiración.

(Buenas noches. No se lo tomen a mal. 
De alguna forma había que volver.)

Procedencia de la imagen: 

7 comentarios:

Carlos Medrano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carlos Medrano dijo...

Bienvenido. Todo al final tan sencillo como volver a abrir los ojos.

Hablando de fascinación y sentido, prefiero que alguien tan sensible para percibir el mundo como si fuera un cinematógrafo me cuente los destellos que de él ha visto o ha guardado.

De lo otro, del olor del cuerno demasiado cerca del fuego, que se ocupe el viento del desierto y el corazón envejecido.

Un abrazo de reencuentro, Alfredo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Otro abrazo, Carlos, gracias por la calidez. A ver si poco a poco voy aireando la Posada y dejando alguna huella de mis visitas a la Isla.

Juan Manuel Macías dijo...

Asombra descubrir que los antiguos, esos geeks con túnica, ya habían inventado el scroll.
Magnífica manera de volver.
Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Así es, Juan Manuel, uno de los asombros de estos nuevos medios es su carácter ancestral, o sea que... volvemos a las andadas.

Otro abrazo.

Fernando Ramos dijo...

"El minucioso desorden del serrín". Me lo apunto como fantástico título por si algún día tengo el honor de hacer una recopilación de tus escritos.

Bravo por esas hum@redas, resultan tan hipnotizantes como los giros de la escalera de caracol que llevan a lo más alto de la torre.

Abrazos.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Nando. Oportuno título para una propuesta descabellada, ja, ja.