viernes, 24 de junio de 2011

Compañero Peter Falk


No es difícil suponer que Colombo, el destartalado y perspicaz detective al que dio vida eterna (al menos mientras la imagen dure) el actor Peter Falk, al conocer la noticia de la muerte de éste, se habrá dado la vuelta desde la puerta del fondo y, sin salirse de los estrictos límites de su gabardina, habrá clavado sus ojos listos y benevolentes en un lugar indefinido de la escena para volver a decirlo: «Solo una cosa más…»

Esta vez, sin embargo, el caso estará cerrado y no habrá ninguna vuelta de tuerca que permita resolver el enigma.

O quizás sí.

Quizás, en la siguiente escena, en la mente perdida de Peter Falk se hayan ido abriendo paso los recuerdos del ángel imaginario que un día fue y, en un Berlín celestial y en ruinas,  volverá a contarle al ángel que aún es Damiel (Bruno Ganz), ya herido por el deseo, algunas experiencias sencillas y gratificantes del hecho de ser hombre. Un diálogo que, de tan real, parece imaginario. Y viceversa. (Incluso en italiano.)

Descanse en paz el actor que produjo tantas horas de felicidad y a través del cual era tan fácil percibir que la condición humana puede inspirar una infinita ternura.

Imagen, Peter Falk como Colombo. Tomada de AllPosters



5 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Qué pena. Me gustaba mucho Colombo. Todavía veos sus películas repetidas en Nitro, la tarde que puedo. Y me pone muy triste Ángeles sobre Berlín, esa la descubrí hace tres años.
Veremos como se porta en el cielo, lugar sin crímenes.
Descanse en paz.

Navajo dijo...

Una de las mejores cosas de "Un gangster para un milagro", el último filme de Capra, era precisamente el trabajo de Falk, que creaba un original y divertidísimo sicario, patoso, polvoriento y filosófico, que luego fue hábilmente desarrollado en "Colombo". Gran actor Peter Falk, como demostró también en "Una mujer bajo la influencia", una de las grandes películas de John Cassavetes. Supongo que más que sobre Berlín, quizá debería estar, ahora, en el cielo sobre Brooklyn, si tal lugar existe

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Olga. El cielo sobre Berlín (o Wings of Desire en el mundo anglosajón) es una de mis películas favoritas; y sí, tiene un punto de tristeza, pero también -entre otras cosas a mi juicio admirables- una de las más emocionantes declaraciones de amor nunca llevada al cine. Si localizo la secuencia en Youtube tal vez otro día la deje por aquí.

En cuanto a que en el cielo no haya crímenes..., habría mucho que decir. Desde luego, en el Olimpo griego corrían ríos de sangre... ;-) como bien nos podría ilustrar Juan Manuel Macías.

Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Muchas gracias por tus precisas y oportunas informaciones, Navajo. Buena ocasión para recuperar el útimo filme de Capra y ver ese título que mencionas de Cassavetes, que aún no he visto. Los buscaré en los catálogos deuvedeicos, a ver si hay suerte. Por cierto, sugerente título ese de El cielo sobre Brooklyn, podría ser una de las próximas pelis de Woody, cuando se canse de dar la vuelta al mundo y regrese a los orígenes, ¿no crees? Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Sí, la declaración me la mandaron una vez. Es preciosa. No la he vuelto a buscar, así que supongo que me encantará verla por esta posada donde encuentro tantos curiosos capítulos de mi propia nostalgia.
En cuanto a los griegos, ni caso; esos ríos de sangre no cuentan, los dioses no cuentan y cada vez me interesan menos. Sólo los ángeles.