jueves, 7 de abril de 2011

Noche (casi) en blanco

Parece que se va extendiendo de forma imparable la moda de las «Noches en Blanco», ese invento lúdico-cultural surgido con este nombre en París en 2002, aunque tiene un claro precedente en «La Larga Noche de los Museos» que se celebró por primera vez en Berlín en 1997. Si en la capital alemana la iniciativa tenía la finalidad de estrechar los vínculos culturales entre los dos sectores de la ciudad que habían vivido separados por el muro durante la Guerra Fría, el evento parisino estaba más bien enfocado a poner a la gente en contacto con el arte de vanguardia.

Lo cierto es que la iniciativa ha ido prendiendo en otras muchas ciudades (yo la he vivido en Madrid en un par de ediciones). Y el pasado fin de semana (del 2 al 3 de abril) se celebró por primera vez en Alcalá de Henares. Es la primera ciudad no capital de provincia que se une al evento. Y al parecer, según dicen las crónicas, con éxito: unas 40.000 personas participaron en las numerosas actividades.

El caso es que esa misma tarde del pasado sábado día 2 me había comprometido a presentar en la Biblioteca y Archivo de la ciudad complutense la novela corta de mi amigo Pedro J. Cañada, Yo fui Cervantes, ganadora del XLI premio «Ciudad de Alcalá» de narrativa. La sorpresa surgió al comprobar que el acto estaba integrado dentro de las actividades de la Noche en Blanco (de hecho figuraba en el programa oficial, incluidos los agradecimientos) y que, por tanto, teníamos que competir a la misma hora (las 19:30) con no menos de otra treintena de actos, entre las que figuraban una conferencia de Luis García Montero, una sesión de cuentacuentos capitaneada por Pep Bruno, un recital de Enrique Gracia y Andrea Navas (con poemas de Cervantes), varias representaciones teatrales, firmas de autores en la paralela feria del Libro, diversas visitas guiadas a monumentos del rico patrimonio alcalaíno (incluida la del Archivo y Biblioteca en una de cuyas salas tenía lugar nuestro acto), un pasacalles a través del casco histórico amenizado por superhéroes como Batman, Supermán o Flash Gordon... y hasta un tren turístico.

Y ello sin contar los diferentes conciertos de todo tipo de músicas (orquestas, rondallas, coros líricos, grupos infantiles, gaiteiros...) que tenían programado su inicio para la misma hora. E incluso un taller de tíreres protagonizado (idealmente, claro) por la nutrida y vistosa comunidad de cigüeñas que puebla los tejados de Alcalá.

Cuando, en compañía del gestor cultural del Ayuntamiento que amablemente nos recibió y acompañó, acudimos a la hora y lugar señalados, el público congregado para la actividad era verdaderamente digno de asombro: una persona. Un intrépido lector interesado al que en seguida convertimos en nuestro héroe, y para el cual no dudamos en iniciar el acto programado, aunque variando ligeramente el tono previsto. Al poco de iniciarse la presentación, sin embargo, fueron acudiendo a la sala más personas, y finalmente se creó un clima no disonante en exceso con los estándares propios de este tipo de eventos, especialmente cuando no están asociados a interés mediático alguno. De modo que, pese a lo que en algún momento llegamos a pensar, nuestra inesperada participación en la Noche en Blanco no fue una metáfora autocumplida. La pregunta acerca de si es oportuno y razonable organizar “tanto en tan poco tiempo y para no tantos” queda en el aire. Y también sobre cómo, más allá de lo puramente cuantitaio y aparatoso, puede medirse el verdadero éxito de este tipo de iniciativas.

En cuanto a la novela presentada, Yo fui Cervantes, sólo diré que es una divertida biografía apócrifa del autor del Quijote. Su originalidad reside en que, en vez de inventar episodios imaginarios para la vida del escritor, lo que hace es crear a un personaje que, por motivos que no conviene desvelar para no destripar la trama, acaba siendo el que vive episodios fundamentales de la biografía cervantina, con especial atención a sus estancias en Sevilla, Roma y Valladolid o el cautiverio en Argel. La novela está llena de humor y escrita en un lenguaje muy cuidado que tiene la virtud de acercarnos, sin disonancias, a la época y al estilo que describe, y en concreto a la prodigiosa lengua de Cervantes. Y lo hace sin caer en mimetismo ni antiguallas y, como queda dicho, con un peculiar sentido del humor.



Procedencia de las imágenes: Esculturas de don Quijote y Sancho en Alcalá de Henares; el caballero parece estar intentado convencer a su escéptico escudero sobre las bondades de la Noche en Blanco que se les avecina (imagen tomada de la página web de Ediciones La Libreria). Cartel anunciador de la Noche en Blanco en una plaza de Alcalá de Henares (tomada de La librería de Javier). Cigüeñas sobre los tejados del Palacio Arzobispal de la ciudad (Cigüeñas y grifos, fotografía de Lean56). Y cubierta de la novela presentada, editada por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares .

8 comentarios:

Píramo dijo...
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Píramo dijo...

Que la gran diversificación de actividades previstas en esa Noche Blanca alcalaína haya permitido una mínima asistencia a la prsentación del libro, es casi un milagro, pero da buena cuenta de las inquietudes culturales de los ciudadanos y de su personalidad, capaces de no sujetarse al borreguismo mediático. No se queje usted, Alfredo, de la confluencia de actividades culturales en su hermosa Alcalá. En Tarragona sí que tenemos noches blancas y días blancos también en el tema cultural. Las manifestaciones escasas y localistas y todas en catalán. Ahora se hace la edición de la Primavera literaria. Sólo que las flores que brotan en castellano están marchitas. No sé si llegará al 1%.

Antonio del Camino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antonio del Camino dijo...

Ante este tipo de jornadas, también yo me pregunto si de verdad "hay gente pa' to". Pues creo que, con tanto acto, se produce una competencia inútil; que, quizá, más valiese que se fueran programando regularmente a lo largo del año. Porque, no sé, quizá se dé aquello del refrán de "Días de mucho, vísperas de nada." Otra cosa es que noches así se organicen en grandes ciudades donde (y acaso me equivoque) el público interesado sí pueda alcanzar para tanto acto. Aunque no sé...

Lo importante es que la presentación fuera un acto agradable y pasaseis un buen rato.

Un abrazo.

javier dijo...

Hola.
Mi nombre es Javier. Y soy el dueño de la Librería de Javier, de donde habéis elegido una foto -y os doy las gracias por la deferencia- para ilustrar este artículo.
Yo organicé otro acto parecido, una tertulia con Antonio Gómez Rufo, autor del libro "La abadía de los crímenes". Y he de deciros que tuve que colgar el cartel de Aforo Completo al desbordar los participantes la sala. Cierto es que Gómez Rufo es bastante conocido y con una treintena de obras a sus espaldas. Acto seguido hubo, en la puerta de la librería una firma con otros dos autores más que se apuntaron al evento. Y pasaron bastantes personas. Lo que a mi entender fue un claro éxito "de taquilla". Quizás la forma de anunciar los actos (yo llevo un mes haciendo proxelotismo de este) sea la clave para el éxito. Aun así lo que cuenta es el hecho de montar algo. La respuesta siempre es aleatoria y depende de la "fama" del elemento principal. Hay funciones impresionantes de teatro que quedan sin espectadores por no tener un actor televisivo. He sudado a veces para llenar una sala sobre un libro de poesías. Ya sabéis...
Un saludo y volved a hacerlo el año que viene. Por los resultados obtenidos en esta convocatoria, seguro que saldrá mejor.

Alfredo J. Ramos dijo...

Amigo Píramo, no había por mi parte intención de queja en la entrada, solo quería dejar constancia de cierta perplejidad porque desconocía que el acto iba formar parte de un programa mucho más amplio (de hecho, ni siquiera sabía que esa noche se celebrara en la vecina ciudad tal evento). Hay ciertas formas de hacer las cosas que quizás apunten, como creo que alguien ya ha indicado, más al ruido que a las nueces. En cuanto a las situación que describe en Tarragona, me parece que añade a los problemas de relación entre lo cuantitativo y lo cualitativo, la enconada disputa lingüística, bronca fea donde las haya y que suele dar pie a dislates como el que refiere.

Présentele mis respetos a Tisbe: siempre tendrán la posibilidad, entre los dos, de ampliar poco a poco ese 1% y, sobre todo, de impedir que la lengua de Cervantes se marchite en la vieja Marca Hispánica, lo que no va ocurrir mientras por ahí campeen manchegos de pro como el gran Iniesta ;-).

Alfredo J. Ramos dijo...

Pues sí, Antonio, como la cosa iba de Cervantes, Sancho no tardó en salir a relucir, y esos que citas y otros de parecida cuerda fueron refranes traídos, y no por los pelos, para la ocasión. Y como la cosa iba de Cervantes, lo pasamos bien. Es curioso que uno de los propios organizadores de la Noche en Blanco llegó a confesarme que le parecía «un disparate algo megalomaníaco» semejante despliegue. Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Hola, Javier. Ya digo en la crónica que la Noche en Blanco alcalaína fue, en líneas generales, un éxito de público. El caso particular de tu librería (por cierto, otro acto más, del que no tenía constancia) lo confirma. Es indudable que la presentación del Premio Ciudad de Alcalá no se organizó, ni de lejos, con el cuidado y atención de que tú hablas. Pero supongo que tampoco las posibilidades eran muchas, dada lo "apretujado" de las circunstancias. Pero, en fin, el asunto me parece que no da más de sí (o sí, pero quizás no sea este el espacio idóneo para debatirlo). Bienvenido a la Posada y gracias por la foto.