miércoles, 15 de septiembre de 2010

Pronombres

                                                                                                                                          
Para poner la mano sobre el fuego
preciso es que tus ojos estén cerca.
El vicio de mirarte es mi más terca
costumbre y mi más preciado juego.

Nunca puedo dejarte para luego
ni perderme o extrañarte. Mi voz cerca
con sentidos no usados lo que acerca
de los tuyos la luz dice en sosiego.

Ya solo seré real mientras me quieras,
tu libertad hará verdad la mía,
mi nombre es Nadie y ese que tú sabes.

Atrás quedaron fuertes y fronteras.
Vente al recreo, que aún no acaba el día:
eras la casa, yo escondía las llaves.

(Lectura cómplice del disco de Festos 
mientras canta con monótona alegría 
el grillo de la perseverancia.)





Imágenes
Superior: Fragmento del Disco de Festos, una sugerente y controvertida pieza arqueológica aún indescifrada. Fue hallada (¿o inventada?) entre las ruinas del palacio de Festos, en Creta, en 1908.
Inferior: Diosa de las serpientes, probable representación de una diosa minoica cuyas imágenes más conocidas, datadas hacia 1600 a.C, fueron halladas en el palacio cretense de Cnosos.

7 comentarios:

manolotel dijo...

Acabo de poner un comentario en tu anterior post y me encuentro al volver con este tú, "que ya es de ella", precioso soneto.

Veo que no te falla el pulso para la buena literatura.

Mi ehorabuena, querido amigo y a la dueña de las llaves.

Y abrazos duplicados

Antonio del Camino dijo...

Hermosísimo, Alfredo. Lo leo y lo releo con gozo y rendida admiración.

Un abrazo.

moderrunner dijo...

Nadie quiere como nadie.

Hermoso

cristal00k dijo...

Tengo que volver con más calma, y repasar tus últimos post, pero no quería pasar sin darte las gracias por "mojarte" en "lo de Borges".
Y que efectivamente el texto NO es de Borges, en breve haré una entrada aclarando el tema, pero esta vez con datos etc...
Graciasssss rapaz!

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias a los cuatro, Manolotel, Antonio, Moderrunner, Cristalook. Me alegran, y especialmente en este caso, vuestras palabras.

Isabel dijo...

Tengo debilidad por los pronombres.
Me he quedado prendada de este soneto.

Alfredo J. Ramos dijo...

Debilidad compartida, Isabel. Será quizás porque los pronombres suelen tener la delicadeza de saber ponerse en el lugar del otro (bueno, esa es su función). Gracias, Isabel.