miércoles, 22 de septiembre de 2010

Metáfora del río



Removiendo de nuevo los rescoldos
de un recuerdo fraguado a la intemperie
con la sombra que dejan las palabras,
miro el curso cumplido de este río,
su esfuerzo de animal
zigzagueante
que arquea el espinazo
mientras busca
el abrazo final,
su lenta entrega a la erizada llanura de sal que ha de acogerlo.
Sobre sus aguas veo cómo cruzan
aún vivos
los destellos de cuerpos verticales,
la ilusoria presencia
de unas alas fugaces
que interrogan al cielo y sus fronteras.

Así, mi vida se remueve
en su rumbo predecible
y olfateo en el aire
la sospecha de un azar favorable o sensitivo,
los signos que la espuma dibuja en la espesura
con las luces secretas de la noche
y las primeras nieves,
mientras sigo buscando la palabra
capaz de responder
a la certeza
de la disolución.

Imagen
Atardecer sobre el Tera, desde Puebla de Sanabria. Una bandada de estorninos sobrevuela las aguas.
Foto © Chairego (Manuel López Castro), 2009. Publicada con permiso del autor.

4 comentarios:

manolotel dijo...

Manida metáfora pero magnífico poema en el cual el dibujo impresionista del paisaje (extraordinaria fotografía) se superpone al del estado anímico que presenta una paz cercana pero surcada por las venas de la disolación o la desolucion irremediable.

Muy logrado, Alfredo. Un abrazo

Isabel dijo...

Bello poema. Y un final de búsqueda como es la vida.

Saludos.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Mano: ciertas metáforas, aunque obvias, no cesan de perseguirnos y a veces no hay más remedio que librarse de ellas como sea. Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Isabel. Seguiremos buscando. Un abrazo.