martes, 20 de julio de 2010

Resonancias


La mejor brújula para moverse por Internet es la fe en el poder de las palabras, guiada por la esperanza de compartirlas y amparada por las caridad de nunca desear a los otros lo que uno no quiere para sí (lo cual más que caridad, como suele ocurrir a menudo con la virtud así llamada, es mero sentido de la justicia).

Las palabras son lo que son y además son el son. Tambores capaces de convocar multitudes, susurros que apenas se distinguen del gorgor de la marea, crótalos que invitan a la danza, rumor sordo del fondo, trompetillas desafinadas del fin de fiesta.

Pero, sobre todo, las palabras son imanes (brújulas de nuevo): se atraen unas a otras, se repelen, fornican y se amansan, tienen vida propia y crean vida.

Están, por ejemplo, las palabras que forman parte del ser del lugar, de este lugar: sol de medianoche. Uno las teclea, con algunas variantes idiomáticas, en un buscador cibernáutico y la marea arrastra hacia la playa algunos hallazgos que merecen ser compartidos. Como este viaje, tan apropiado para esta época estival. Como el sol mismo que nos ampara a todos.


Imagen superior tomada de Trinity's eyes.


6 comentarios:

Lily dijo...

Palabra: sacerdotiza
de la creencia invidente
mayoral del inconsciente
y serpiente escurridiza.
Hogar del fuego que atiza
el origen gentilicio
fundación del edificio
que construye sociedades
en busca de las verdades
del tiempo en cada intersticio.

Saludos, MAEZTRO!!!

Lily

Ventana indiscreta dijo...

Siempre la palabra será torrente o no será.
Será esclusa y podrá ser.
Si la palabra es excusa mal vamos.

Es una versión mía de la escritura a través de la palabra. A veces el torrente se da como fuente: surge la frecura.

Pero esa imagen tuya de posible fornicación de las palabras es más que alentadora. De veras.

Shandy dijo...

Resulta agradable viajar en el espacio silencioso de la red y dejarte conducir por la fe en la palabra. Como todo viaje es enriquecedor si sabes detenerte,y mirar, y escuchar las distintas voces de los posaderos y los viajeros. Las posadas, las tabernas, los cafés fueron siempre una universidad desconocida. Cierto que se necesitan buenas cajas de resonancia.
Acogedora la voz de esta posada como la canción y los verdes y azules del viaje visual.

Alfredo J. Ramos dijo...

Aplausos, Lily, con qué gracia y tino recoges en tu décima tantas funciones vitales de la palabra. Muchas gracias por tu arte, amiga.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Sofía. Por "aliento" no va a a quedar, ya que precisamente el aliento (pneuma) es imprescidible para la gestación de la palabras, la verdadera "inspiración".

Tengo un poco abandonados tus "acechos" (como en realidad la red bloguera toda), pero no tardaré en "ponerme al..." O al menos lo intentaré. Un abrazo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Shandy, todos esos espacios que describes, tan propicios para la charla (a veces también para la franchela), están ahora multiplicados a nuestro alcance gracias a este prodigio transoceánico de cuyo impacto quizás no seamos aún conscientes del todo. Desde luego, nunca ninguna tribu precedente imaginó que pudiera existir un tam-tam tan poderoso, capaz de conquistar lejanías y a la vez con tantas posibilidades de intimidad. ¿Cómo era la vida antes de Internet? ¿Cómo será cuando la red haga crack? (Bueno, son cuitas un poco retóricas; a los de mi generación estas cosas como de magia nos dan para poca filosofía: nos limitamos a usarlas, a lo sumo jugamos un poquito a la ilusión de dejarnos "usar" por ellas.) Pero, tecnologías aparte, el deseo de comprender y ser comprendido está siempre presente. Y mueve el mundo. Un abrazo.