viernes, 23 de julio de 2010

Atourrimiento

Cuando 1 amarillo (Contador ) y 11 blanco (Schleck) suman 100/100 gris = el Tour 2010.
(Imagen tomada de la Página oficial del Tour)

El Tour 2010, salvo sorpresas de última hora, va a suponer la quinta victoria consecutiva de ciclistas españoles, igualando así entre tres corredores lo que Miguelón Indurain consiguió él solo de 1991 a 1995. Pero no pasará a la historia.

Tras seguirlo con el mismo interés de siempre, con una fidelidad que forma parte de mis ritos caniculares, puedo dar fe de que ha sido uno de los más aburridos de los últimos años, sólo animado por incidentes menores, algunas ráfagas mínimas de emoción y, eso sí, toneladas de fair-play. Tantas y tan reiteradas que en algún caso daban hasta para pensar en un reparto de papeles, si no pactado de antemano (que no creo), sí consensuado a la vista de las circunstancias.

Tal vez la igualdad de fuerzas entre los dos grandes favoritos, Contador y Schleck, es tan milimétrica, que la competición no daba para más duelos que el que se produjo en los últimos diez kilómetros de la subida del Tourmalet, donde se vio una disponibilidad de recursos tan pareja que a punto estuvieron los dos ciclistas de entrar de la mano, o incluso uno en los brazos del otro. Eso y aquel demarraje, ascendiendo hacia Bagnères-de-Luchon, en el que a Andy Schleck se le salió la cadena y dio pie a una absurda polémica, es lo único que los aficionados podemos mantener en la retina.

Pero han sido muchos kilómetros sin casi una emoción verdadera que llevarse a la siesta como para pensar que todo sea debido a esa igualdad. ¿Un exceso de cálculo? ¿Mediocridad por norma? ¿Sentimientos de culpa generalizados, en un deporte siempre bajo sospecha, que intentan enjugarse con gestos retóricos de caballerosidad?

Decía el abulense Carlos Sastre, que es tan buen corredor como escasamente diplomático, que algunos están convirtiendo el ciclismo en «una patraña de niñatos». Sus palabras son injustas. E incluso su propia incapacidad para romper ese estado de cosas debería hacerle recapacitar (tampoco sería la primera vez que se desdijera). Pero es verdad que se echa en falta un punto de ambición y de capacidad de aventura. Cierta forma de abordar la carrera que el estilo característico de Contador (a la antigua usanza) nos prometía y que en esta ocasión parece haberse esfumado.

En fin, pocas veces he dicho agur (¿abur?) a un Tour con menos sentimiento. Me queda el consuelo de soñar con el próximo.

3 comentarios:

Yandros dijo...

Buceando llegué hasta aquí y acabo de terminar de ver la contrarreloj. ¿Coincidencia?
Estoy contigo, demasiada palmadita en la espalda, demasiadas declaraciones...espero que el año que viene se enfaden un poquito y sin perder la deportividad no pierdan de vista la competitividad
Un saludo

Fco. Javier Ramos dijo...

Completamente de acuerdo Alfredo.

Mi opinión al respecto es que muy lejos a quedado este Tour (y cualquiera de los que ha ganado Contador) de esos espectáculos que nos ofrecían Lemond, Delgado, Fignon, Parra, Indurain, Chiapucci, Pantani, Armstrong, Ulrich.... y tantos.

Muchos sectores piensan que en parte es debido al excesivo control que tienen los corredores por parte de los jefes de equipo a través del "pinganillo". Es por esto, que la UCI ya ha preparado un plan para prohibirlo en un par de años. También está claro que los estudios biomecánicos, pulsómetros, pruebas de esfuerzo(todos los avances en ciencia deportiva) hacen que una pajara para un ciclista sea algo bastante improbable.
Por lo tanto creo que cualquier tiempo pasado, y mientras no cambien mucho las cosas, va a ser infinitamente mejor..., de todas formas os invito a ver una carrera de aficionados, para que veáis lo que es pillarse pajaras de aupa!!!

En cuanto al tan manido incidente de la cadena, una reflexión: Contador recuperó 39" a Andy en Bagnères-de-Luchon, que ha sido justamente la diferencia final.
Andy ha perdido ese tiempo por ser peor "piloto" que Contador.....creo que es el primer Tour en el que veo a un ciclista ganar por ser mejor "piloto", y no por ser el más fuerte.
Un beso,
Javier

Alfredo J. Ramos dijo...

Bienvenido, Yandros. Precisamente, la contrarreloj que citas puso el resto de emoción que le quedaba a la prueba, y a la vista del pobre rendimiento de Contador en ella (aunque fuera suficiente para ganar su tercer Tour), quizás explique su comportamiento en etapas precedentes: era consciente de que solo podría ganar a Schleck reduciendo al máximo los riesgos de un "mano a mano". Al final, además, los tiempos de las "tablas" del Tourmalet han sido importantes para evitar que Menchov se metiera en la disputa.

Creo que en su comentario Javier da algunas claves de esta forma "científica" de correr, que inevitablemente hace que el espectáculo se resienta. De una u otra forma, Contador ha demostrado ser un gran campeón: sus declaraciones al final de la contrarreloj (al parecer llegó a la meta en una situación tan confusa que incluso llegó a creer que había perdido el Tour) demuestran una capacidad de sufrimiento admirable. Me parece que a ese viejo "pundonor", más que a ninguna otra cosa, debe su triunfo.

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Javier, oportunos y esclarecedores tus matices, bien se ve que hablas con la experiencia de todo un "iron-man". Con los cambios que dices o con los que sean necesarios, seguro que el ciclismo valiente y épico volverá por sus fueros... ¡Y nosotros que lo vemos!

Abrazos a los dos.