lunes, 31 de mayo de 2010

El sueño rosa


(El ciclista talabricense David Arroyo, vistiendo la
maglia rosa, descendió el Mortirolo con tanta valentía y confianza, que durante unos minutos pudimos soñarlo en lo más alto del podio de la Arena de Verona. Fue en el Giro de Italia 2010, el 28 de mayo. Este soneto quiere guardar memoria de ese momento, que se suma a otros inolvidables del deporte más hermoso, como homenaje al deportista que lo hizo posible.)


Arriba, el Mortirolo, entre la nieve,

es la auténtica Porta dell'Inferno.

Y es cada pedalada un giro eterno

que agita un corazón y a otro conmueve.


David no es Goliat, pero se atreve

y, tras cruzar la cima del Averno,

de su máquina exhibe tal gobierno,

que la transforma en flecha rauda y leve.


La gesta estaba en marcha. Cada escollo

era un pulso ganado al propio abismo

con arrojo y entrega generosa.


¡Qué gran descenso el de David Arroyo!

Fue un sueño al fin trocado en espejismo.

Mas, como sueño, es ya inmortal. Y rosa.



Imagen: David Arroyo durante la etapa del Mortirolo. Foto AP. Tomada de ELPAÍS.com








7 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

Como toda gesta que se precie, precisa de un juglar que pueda inmortalizarla. Tú lo has hecho, ¡y de qué forma! Supongo que ya habrás remitido el soneto a su verdadero destinatario. Seguro que lo agradecerá (sorprendido).

Un abrazo.

Shandy dijo...

Constancia dejas este año (recuerdo una entrada del pasado)de tu afición al ciclismo con un ingenioso soneto. Un soneto impone respeto, palabras mayores someterse a sus estrofas rima y medida. Y bien que lo haces.

¡Que bien puesta esa maglia rosa! Me propongo para inspector Clouseau.

(Gracias por ese gentilicio: talabricense,no lo conocía. Tan aristocrático como Talavera de la Reina)

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Antonio. Al fin he podido localizar el vídeo del descenso y lo he colgado: en él se ve bien el arrojo de nuestro paisano. Gracias por estar siempre ahí.

Alfredo J. Ramos dijo...

En efecto, Shandy, siempre he sido un gran aficionado al ciclismo. Y ya veo que tienes buena memoria. En este caso, la emoción además, por motivos de paisanaje, era doble. Lo de "talabricense" no es muy usual (ni siquiera en la propia ciudad), quizás porque suena un poco rebuscado o hasta retórico. Pero frente al más común "talaverano" es término apropiado y preciso (deriva, según creo, de Talábriga, uno de los nombres antiguos de la ciudad), basta ver cómo lo define el diccionario de la RAE. Aparte de que tiene otro color: el de ese "son de ser" que tambíén suena en ateniense, emeritense o mindoniense... Un beso, amiga.

Shandy dijo...

Alfredo, muchas gracias por dejar el enlace con el programa "Eirado" de Pemón Bouzas. Acabo de verlo. Una visión abarcadora sobre la personalidad y la obra de Novoneyra. Ademá en él intervienen viejos conocidos y una lucense amiga y muy buena investigadora, Carmen Blanco.
Un abrazo

vocal dijo...

Ferpecto soneto, amigo Alfredo, como no podía ser menos en ti.

A mi me gustaba mucho el ciclismo y ver a los hombres vestidos de rosa en el giro de Italia, un toque tan femenino en un deporte tan duro, hasta que supe ayer que a los inmigrantes mejicanso que encarcelan en Arizona les obligan a llevar un indigno traje de rayas y ropa interior rosa chicle, no sé si para humillarlos o para evitar que se escapen en calzoncillos.

(Esto último no tiene nada que ver con tu soneto, que es impecable, pero es que soy un poco caótica y nunca se sabe por donde van a salir disparados mis pensamientos)

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Vocal. El caos es nuestro pan de cada día. Como su nombre enrevesado indica, da un poco "por saco" (si me permites la ordinariez, pardiez), pero es así, todo un "caso". Lo mejor, como siempre, dejarse llevar. Ah... y te alabo el gusto por el ciclismo... y por el rosa. Gracias por la visita.