lunes, 16 de noviembre de 2009

Gótica

Son dos amigos, él y ella. Han ido a pasar el día en pandilla junto al río que discurre pacífico y también traicionero por las afueras de la capital. Acaban de tener una pequeña discusión acerca del tono con que ella le ha dicho algo a él y están tratando de explicarse, de deshacer un equívoco sin importancia, de quitarle hierro al asunto. Ella dice:

—No sé, Zacarías; que soy idiota, que se conoce que me gusta que me aguanten, ¿sabes?, eso mismo va a ser; que soy una niña gótica, y me creo que…

Al llegar a este punto en una reciente relectura de El Jarama, la aclamada novela de Sánchez Ferlosio desheredada por su autor, no pude por menos que detenerme en seco ante esa expresión, «niña gótica», que de inmediato me trajo a la mente ciertos quebraderos de cabeza de alguna amiga con hija quinceañera lectora compulsiva de Harry Potter (no diré cuál de las dos), y más aún, la estúpida polémica surgida en relación con la terrible foto de los Zapatero en la Casa Blanca de los Obama.

«Qué modernidad la del maestro Ferlosio», me dio por pensar. «Qué capacidad de anticipación». (Y tanta: téngase en cuenta que El Jarama se publicó en 1955…). «Así que ya entonces su olfato literario era capaz de identificar estas actitudes… Y en un país gris y macilento…, sumido aún en la dureza de una larga posguerra…, y en medio del espeso paisaje de un merendero tópico cerca de un río… ¡¡ ¿¿ !!... ¡No puede ser!»

«No puede ser que ese adjetivo, gótica, tenga en la obra de Ferlosio el sentido coloquial que hoy le daríamos», me dije recapacitando, saliendo de la falaz anacronía en la que me había metido y cortando en seco la espiral de exclamaciones marcadamente admirativas. Y pasé a la pura y dura interrogación. «Y entonces... ¿qué es lo que quiere decir el personaje?, ¿a qué diablos se refiere?»

Aunque no de forma inmediata, la probable respuesta correcta (pero nunca hay que cantar victoria en el resbaladizo terreno de los significados) me la acabó aportando el diccionario de la RAE (suele ocurrir), donde en la acepción sexta de la voz gótico puede leerse: «adj. Coloq. Dicho de una persona, cursi

Así que era eso. Eso debe de ser. Podría preguntárselo al propio Ferlosio la próxima vez que lo vea por el barrio. Aunque cualquiera se atreve a molestarlo con esta pejiguera o «cosa que sin traernos gran provecho nos pone en problemas y dificultades», como también dice sentenciosamente el de la RAE... Lo mismo va y me lo llama: «¡No sea usted gótico, hombre!» Quita, quita...

Qué curiosa la vida de las palabras.

Imagen: Un Jarama aún joven a su paso por el paisaje gótico y otoñal del Hayedo de Montejo. Foto tomada de motor. terra.es

12 comentarios:

Pilar dijo...

Brillante tu búsqueda del adjetivo gótico. Estaba recordando, que de vez en cuando no hace daño, como la historia es circular. La literatura española, la genuinamente castiza desde 1910 alude muchas veces al concepto "niñas góticas", haciendo referencia a la educación y costumbres que se les exigía a las mujeres. No sólo Ferlosio literaturiza el concepto... ¿Posible inspiración en la Alicia inicial de Caroll? Nuestro querido Umbral retoma el concepto en "El Hijo de Greta Garbo". Pienso en niñas cursis, bárbaras (godas) en el sentido de carencia letrada. Los sabios ingleses han sabido dar modernidad -creo que nunca la han perdido- a su goticismo, en cambio la estulticia mercantilista, bárbara, nunca mejor dicho, ha creado "Barbies"

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias, Pilar. Muy interesantes tus precisiones, que invitan a seguir rastreando.

cristal dijo...

Leí hace tiempo la novela de Sánchez Ferlosio que citas, sobre todo porque viví algunos años cerca de este río. Pero es curioso, parece que inventamos las cosas, en este caso una determinada acepción del lenguaje, y resulta que ya existía. El lenguaje, como las modas, es como un baúl donde vamos guardando aquellas cosas que más tarde volveremos a sacar para usarlas otra vez, con la secreta ilusión de que lo hacemos por vez primera.
Un saludo.

moderrunner dijo...

Alfredo estoy releyendo con inmenso placer "El Unicornio" de Manuel Múgica Lainez,

¡ya es casualidad!

...

desconocidos, soberbios (los tapices góticos, asombro y desesperación de los marchands, que ellas (las hadas)
conservan de su propia belle epoque medieval en subterráneos arcones de abandonados castillos y abadías.

...


Y bajo su influjo, el del libro de Manuel, me siento muy afín al romanticismo de "La belle epoque medieval", búhos en arcos apuntados, notas de laúd y
atardeceres silenciosos, donde los sonidos son arrullo de nana o de agua de río. Puede que goticamente cursi.


Un abrazo

Antonio del Camino dijo...

Esto del lenguaje siempre tiende a sorprendernos, y más de una vez se dan hallazgos como los apuntados. Recuerdo que hace años (muchos años), decir "de buten" o "de buti" era bastante frecuente entre los jóvenes. Pues resultó que, por aquel entonces, me encontré con la expresión "de buten" en una novela de Baroja que leía; correspondía a "La lucha por la vida", pero no recuerdo exactamente en cuál de las tres novelas se citaba. También me sorprendió. Obviamente, aquel "de buti" (o "de abuti") no está recogido en el diccionario, pero, creo que no hay que imaginar mucho para pensar que pudiera ser deudor de la expresión recogida por Baroja.

Saludos.

Alfredo J. Ramos dijo...

Cristal: El Jarama, con su compleja técnica objetivista, formó parte (no sé si lo sigue haciendo) del canon literario imprescindible en una época y supuso una revolución en las formas narrativas. Hoy su estilo puede resultarnos un tanto reiterativo (cabría decir "minucioso") y acaso demasiado plano. Pero sigue teniendo un enorme poder de precisión. El hecho de que Ferlosio tienda a ignorar esta novela, e incluso la menosprecie, me parece que tiene algo de coquetería (o quizás de ajuste personal con una época, quién sabe). Lo cierto es que se puede seguir leyendo con provecho y disfrute. ¡Cómo han cambiado los parajes del Jarama desde entonces y más aún los hábitos de ocio junto a los ríos (hoy ya imposibles)!

Alfredo J. Ramos dijo...

Moderruner, bienvenida a la Posada. Confío en que las «vistas» no te defrauden. Gracias por dejar constancia de las "casualidades", que muchas veces no son sino afinidades que imponen su ley.

Alfredo J. Ramos dijo...

Buen ejemplo, Antonio. «Dabuten» (otra variante en la grafía) creo recordar que se decía 'mayormente' en el Madrid de finales de los setenta- primeros ochenta, al menos en ciertos ambientes "enrrollados" (el "rollo", otra palabra-comodín que marcó todo una época) y sin duda entre la soldadesca de cupo obligatorio de la Base Aérea de Los Llanos (Ala 14). En la wikilengua también lo escriben así. Me he puesto a buscar en Internet y, junto a otras cosas curiosas, resulta que el DRAE sí recoge la expresión, aunque alfabetizada como buten (de). Un librito (relativamente reciente) sobre algunos cambios curiosos en el uso de las palabras y, más en general, sobre los vericuetos de las etimologías, es El candidato melancólico, de José Antonio Millán. Muy divertido, además. [La casualidades no cesan: en jamillan.com, precisamente en el blog del candidato melancólico, veo que el autor ha colgado, ampliándolo, el interesante comentario que le dedicó en Babelia al último libro de Ferlosio, Guapo y sus isósotopos, una pesquisa sobre el campo semántico de dicha palabra. Habrá que leerlo (si se deja, claro, que el maestro a veces se las trae...] Un abrazo.

manolotel dijo...

Evidentemente en un idioma como el español que está vivo y se deja penetrar por todo tipo de influencias: sociales, comerciales...; moda, internet, política, televisión, otras lenguas etc, los significados tambien se van modificando y adaptando a los tiempos.

Yo creo que el "gótico" de ahora está referido también a determinadas actitudes, pero sobre todo a un estilo concreto en el vestir, reflejo, en principio, de la consuetudinaria rebeldía generacional.

Seguramente ha surgido, a raiz de la estética del cine de terror "resucitado" (nunca mejor dicho) en los últimos tiempos. O eso, o, lo contrario. Que sea el cine el que se haya plegado a la moda. No lo sé.

Ma ha parecido muy interesante el articulo sobre Ferlosio, aunque si he de ser sincero, en su momento me costó bastante terminar la lectura del "Jarama".

Un abrazo

Alfredo J. Ramos dijo...

Es verdad, Manolotel, que El Jarama, que fue lectura escolar obligatoria, resulta finalmente un poco pesado, quizás porque la perspectiva de la narración nos resulta monótona y los problemas de los personajes banales; aunque el uso del castellano es magistral. Por cierto, mientras escribo estas líneas oigo por la radio que le acaban de dar a Ferlosio el Premio de las Letras. ¡Le habremos dado suerte! Gracias por la visita.

Shandy dijo...

Hoy amplié mi vocabulario con dos nuevas palabras. "Ditero", palabra que dejó Manolottel en un comentario, y la acepción "cursi" para el término "gótico". No me queda otra que decir:¡De abute, compañeros! y acompañar la expresión con el gesto "enrollao" de levantar el pulgar.
El Jarama fue lectura obligada y confieso también que, en aquellos tiempos, me resultó aburrida y lenta.
Un abrazo

Anónimo dijo...

¡No, si al final va a tener razón Ferlosio cuando se desentiende de la obra con tanta contundencia! Voy a ver si me entero de lo de "ditero", que no me he coscao (por añadir más jerga). Un beso, Shandy.

Alfredo (en tránsito)