jueves, 8 de octubre de 2009

Inferos


«Al fin hemos llegado», dice Caronte.


No hay razón para hacer

del descenso al infierno

una tragedia.


Las grandes frases que nos acunaron

allá, entre los vivos,

son ahora el verde pasto

que rumían

los hijos del agobio

y los heraldos negros.


No se está mal aquí.

La luz siempre regresa

por el mismo lugar del horizonte.

Y a veces llueve.


Y dice un condenado:

«He de inventar mi propia historia.

He de encontrar

las huellas que conducen

al centro de los círculos concéntricos,

desde el que acaso fui

y aún no ha nacido

hasta el que vive en mí

y no me recuerda.

He de decirme la verdad:

no hay otra vida.»


Imagen: La barca de Caronte © Eric Martín Contreras.

Publicada con permiso del autor.


4 comentarios:

Al59 dijo...

'Fácil es el descenso al Averno'. Quiero pensar, amigo, que no vivimos (o lo que sea) en el Hades. Pero hacemos pie en él, no cabe duda. (Bien rescatados esos hijos del agobio, tan trianeros.)

Alfredo J. Ramos dijo...

Imposible llevarle la contraria a Virgilio, que de esto lo sabía quizás todo (como bien puso de relieve Dante). Pero quizás al Hades le pase como al Tao: el Hades que puede nombrarse no es el Hades, del verdadero Hades no se puede hablar. Ayer, azarosamente, vi un fragmento de Scoop, una de las películas londinenses de Woody Allen. Al final hay un escena caróntica que me pareció una brillante ilustración del famoso viaje, por vía del humor claro..., acaso la única posible. Gracias por la visita, amigo.

Eric dijo...

Gracias Alfredo, ha quedado estupendo.
Si necesitas ilustrar nuevos escritos no dudes en pasarte por mi blog, estaré encantado de prestarte nuevamente mi ayuda.

Saludos y hasta pronto,
Eric.

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias a ti, Eric. Hasta pronto.