sábado, 1 de agosto de 2009

Cine de medianoche


Cada vez me gusta más el cine. «En el cine», como decía la sugerencia publicitaria ideada para combatir el creciente éxodo de espectadores de las salas. Pero también a través de ese invento genial que es el deuvedé, a cuyo reclamo se multiplican las ediciones especiales de películas, con todo tipo de apéndices y subrayados. Los deuvedés han venido a confirmar que, si el séptimo arte ha sido muchas veces una variante de la literatura (también hay un camino de vuelta), la semejanza llega ahora al extremo de hacer del soporte fílmico un pariente cercano del libro impreso.

Y es que la posibilidad de pasar las páginas de una película como si fueran las secuencias de un libro, de volver a leer lo ya visto para atrapar un detalle sugerente o para recrearse en una conjunción de música e imágenes particularmente feliz –por no hablar de la opción de tener al director en el salón comentándonos su obra– son delicias técnicas que acentúan los rasgos interactivos del cine hasta acercarlo a la absoluta versatilidad de los volúmenes impresos, sin duda la tecnología cultural más perfecta y manejable de la historia.

Hace poco descubrí que en el semisótano de la Posada existía una pequeña sala de proyección online. Allí estaba, olvidaba al fondo de un pasillo, con su cabina de proyección minúscula y todos sus artilugios a punto, si bien un poco cubiertos de polvo. He creído oportuno rescatar el lugar y, tras adecentarlo convenientemente, ponerlo a disposición de huéspedes y visitantes. Así que aquí va la primera minisesión continúa de Cine de medianoche (¡ay aquellas sesiones de cine de verano!) compuesta por dos piezas que considero notables.

Aprovechando que, mecidos por los nostálgicos cabezazos de Jesús Hermida, acabamos de conmemorar el 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna, me ha parecido oportuno dedicar esta sesión inaugural al género de la ciencia ficción.

La primera peli se titula El ataque de los robots de Nebulosa-5 (2008). Es un corto sorprendente y multipremiado de Chema García-Ibarra, uno de los valores emergentes del novísimo cine español. La voz en off que narra la historia, muy cercana a la de algunos personajes de la factoría manchega de «Muchachada Nui», posee tal amplitud de registros dramáticos que por sí sola es capaz de sostener un relato de apariencia cómica... pero intensamente trágico.



La segunda de la sesión tiene que ver con un auténtico clásico, probablemente la película que más veces he visto: 2001, una odisea del espacio (1968), una de las obras maestras de Stanley Kubrick y madre de todas las sagas e inventos galácticos, incluida la propia Estación Espacial Internacional, que no parece más que una réplica de las soberbias maquetas creadas para el filme. Lo que aquí se proyecta, claro está, no es la propia película sino un interesante resumen comentado, Kubrick2001, la odisea del espacio explicada, un documental de cariz divulgativo muy bien realizado y con pistas útiles para disfrutar más la todavía viva y polémica obra.

Confío en que la sesión sea de vuestro agrado.


Imagen superior tomada de First Impression Theme Theatres.

4 comentarios:

Lily dijo...

Don Maldo-Alfredo,

Dicen que recordar es volver a vivir...con la ventaja de que ya
podemos ver el pasado con ojos
menos ávidos tal vez, pero más abiertos (digo, si la ptosis palpebral nos lo permite)...

Un abrazo,
Lily

Antonio del Camino dijo...

Aunque la ciencia ficción no es uno de mis géneros favoritos, a la hora de escoger una película, reconozco que la de Kubric va mucho más allá de lo que tal género viene a recoger. Junto a Blade Runner, para mí de lo mejor en esa línea.

Curioso, además, este corto sobre los robots de la Nebulosa 5, con esa puesta en escena tan cercana a aquellos films de serie B de los años 40 /50.

Como dijo Aute: "que en la vida todo es cine... y los sueños, cine son."

Gracias por esta aportación "tan refrescante" en estos veraniegos días.

Un abrazo.

Antonio

Luisa Arellano dijo...

Fuí a las dos sesiones de cine de barrio y las he disfrutado acompañándolas con una bolsita de patatas campesinas, a falta de pipas.

Gracias por prepararnos las butacas en primera fila.

¡Felices vacaciones!

Alfredo J. Ramos dijo...

Gracias sinceras, aunque algo añejas, a los tres. Confío en que no tardéis en encontrar por aquí nuevas razones para seguir disfrutando de vuestra generosidad.