lunes, 15 de junio de 2009

Brotes ver(e)des


No deja de asombrarme el éxito que alcanzan muchas expresiones nacidas al calor de la política, aunque por lo común estén llenas de aire y su función evidente sea la de servir como balones de oxígeno. Desde hace ya unas semanas se viene extendiendo como una murga por tertulias y diarios, mentideros y cibercorros, lo de los brotes verdes, esos supuestos síntomas de mejoría de la situación económica que ciertos ojos avisados (aunque también especialmente concernidos) parece que han descubierto, si bien para el común de los mortales, incluidos los tenaces buscadores de trufas, apenas son otra cosa, en el mejor de los casos, que un deseo de respiro, la ilusión de un poco de sosiego, incluso inventado, tras tantos sustos y sobresaltos.
El poder (todo poder pero el político por antonomasia) sabe bien que la batalla que no puede permitirse perder es la de imponer y controlar las palabras que definen una situación, el tópico básico acerca de lo que pasa. Nacen así eslóganes y expresiones que, sobre todo en tiempos de crisis (y cuáles no lo son), tienden a desempeñar una función terapéutica o balsámica para, como se suele decir, capear el temporal y mantenerse al pairo, a la espera de que amaine la tempestad.
No sé si estos “brotes verdes” que algunos dicen ver, e incluso rozar con la yema de los dedos, existen o no. También desconozco si acabarán en fronda o en espejismo. De lo que estoy seguro es de que, mientras la situación crítica dure (y parece que va a durar), veremos “más brotes y más verdes” en forma de nuevas acuñaciones verbales (no todo va a ser masa monetaria) capaces de mantener un ápice de ilusión y el imprescindible caudal de paciencia en los cada vez más escépticos ciudadanos.
Imagen by Miranda 1104

2 comentarios:

Antonio del Camino dijo...

¡Chapeau! Claro, sabio y contundente.

Alfredo J. Ramos dijo...

Muchas gracias, Antonio. (Y no te destoques, que parece que vuelve algo de frío). Un abrazo.